La aventura de La Historia
En las elecciones de 1920, cerca de la descomposición final del sistema de la Restauración, los resultados generales parecen desmentir esta afirmación: los conservadores y liberales se reparten 336 de los 409 escaños del parlamento, con una amplia mayoría de los conservadores (232 diputados); sin embargo, la aplicación del polémico artículo 29 junto con el 24 hacían que al endurecer las condiciones para ser proclamado candidato a diputado en muchos distritos solo se presentara 1 solo candidato, por lo que éste de manera legal y no fraudulenta quedaba automáticamente proclamado diputado. Esto favorecía a los políticos de los partidos dinásticos, que por este procedimiento obtuvieron nada más y nada menos que 311 diputados. Solamente 98 escaños pertenecían a circunscripciones en los que hubo una verdadera lucha electoral al presentarse más candidatos que vacantes existían. El turnismo seguía funcionando, y lo que lo puso en crisis más que la irrupción de nuevas fuerzas políticas sería la presencia de facciones diversas en cada uno de los partidos dinásticos, que impedían el control del partido por un líder fuerte y que en ocasiones una facción votara en contra del criterio mayoritario del propio partido.
En cuanto al censo electoral, de 21 millones de habitantes del país en 1920, solo 4 millones tenían derecho al voto, al quedar excluidos las mujeres y los menores de 25 años. Esto suponía que solo el
18'3 % de la población gozaba de este derecho. Además, de este porcentaje solo acudieron a votar el 60 % de los electores, absteniéndose por diversos motivos el 40 % restante. En definitiva, solo 2'3 millones de habitantes de nuestro país ejercieron el voto en estas elecciones, un número pequeño que decidía la suerte electoral de todo el país.
Los resultados generales dieron un triunfo claro al partido conservador (232 diputados). Su líder, Eduardo Dato, fue elegido presidente del gobierno. Los liberales de García Prieto consiguieron 104 escaños. Ambos partidos consiguen la mayor parte de sus diputados en las regiones más rurales y atrasadas del país donde el caciquismo seguía haciendo de las suyas. Así, en Andalucía, Extremadura, Baleares y Castilla la Vieja consiguen entre ambos todos los escaños en juego, mientras que en Galicia, Murcia y León obtienen una amplísima mayoría. En tercer lugar quedaron los diputados de la Lliga Regionalista de Cambó, con 18 escaños, y una fuerte presencia en Cataluña donde fue el partido más votado. Los reformistas obtuvieron 10 asientos en el Congreso, dirigidos por Melquíades Álvarez, obteniendo representación parlamentaria sobre todo en Asturias (4 diputados) . El hecho de que su líder fuera asturiano sin duda pesó en los resultados electorales a su favor en esa región. La tradición republicana y federalista se observa en las regiones del este del país como Cataluña y Valencia, donde suman los republicanos 12 de los 15 escaños en total que sacaron. Su líder principal era Alejandro Lerroux, de fuerte presencia en Barcelona. Los socialistas consiguieron representación parlamentaria en las provincias con fuerte presencia obrera (salvando a Cataluña, con gran penetración republicana y anarquista entre sus masas proletarias) de Madrid y Vascongadas. En total obtuvieron 4 escaños, siendo su líder Pablo Iglesias. Para terminar, citar la presencia testimonial de los tradicionalistas en Vascongadas, Navarra y Aragón, feudos típicos del carlismo, obteniendo en total 8 escaños. Los nacionalistas vascos consiguieron 1 escaño en Navarra sin conseguir representación parlamentaria en el País Vasco, su auténtico feudo.
A modo de conclusión, vemos que en la España atrasada y rural del centro y sur los partidos dinásticos obtienen la mayoría de sus diputados gracias a que sigue operando el caciquismo, mientras que en las regiones prósperas e industriales del norte y este es significativa la presencia de un mayor pluralismo político ya que las prácticas caciquiles aquí no son tan dominantes como en los pequeños pueblos del atrasado campo español. Destacar la irrupción con fuerza del nacionalismo catalán y del republicanismo. El nuevo presidente del gobierno Eduardo Dato, deberá hacer frente al problema marroquí y al aumento de la violencia anarquista y su posterior represión en Barcelona. El 8 de marzo de 1921 Dato sería asesinado en un atentado anarquista, evidenciándose así la profunda crisis en que se encontraba el sistema político y vislumbrándose su pronto final en la próxima dictadura de Primo de Rivera en 1923 que podrá término al sistema de la Restauración con la aquiescencia del propio rey Alfonso XIII.
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domingo, 7 de febrero de 2016
sábado, 20 de abril de 2013
jueves, 18 de abril de 2013
jueves, 3 de mayo de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Cartilla Unión Patriótica
Cartilla de
la Unión Patriótica
Decidme:
¿Qué es la
UNIÓN PATRIÓTICA?
La
UNIÓN PATRIÓTICA es una Agrupación de españoles que procuran distinguirse en el cumplimiento de sus
deberes.
(...) ¿Cuáles
son los deberes
patrióticos?
El conocimiento y
la divulgación de
las glorias y
del valor
histórico de España./ La
defensa de su unidad nacional./
El sacrificio personal para
defender la Patria contra sus enemigos exteriores e interiores.
(...) ¿Cuál
es el origen de la UNIÓN PATRIÓTICA?
La santa rebeldía del
alzamiento militar que,
bajo las
órdenes del
general Primo de
Rivera, salvó a
España de su inmediata ruina.
¿Es la UNIÓN
PATRIÓTICA un partido político?
No es un
partido político; es una
organización ciudadana...
Unión
Patriótica, Madrid nº
38, 1-4-1928
1. Nos encontramos ante un fragmento de una cartilla perteneciente a la Unión Patriótica, partido político fundado por el dictador Miguel Primo de Rivera en 1924. Se trata de una fuente primaria, fechada en 1928, de temática política. Está destinado a su difusión entre todos los ciudadanos en general, y especialmente para los miembros de la Unión Patriótica, teniendo por tanto un carácter público el documento en cuestión.
2. A modo de catecismo y manteniendo la misma estructura de preguntas simples y respuestas breves y claras, que debería facilitar su comprensión por los elementos menos cultos de la población, el extracto de la cartilla de la Unión Patriótica resume en pocas frases en qué consiste este partido político creado por el general Primo de Rivera. Se afirma que no es un partido político, quizás por el rechazo a los partidos que tenía el dictador, sino una "agrupación de españoles"; se justifica el golpe de estado de 1923, siendo uno de los objetivos del partido único el apoyo al líder y el mantenimiento del régimen primorriverista; y finalmente se aprecia su ideología conservadora y algo ambigua, al recalcarse como elementos básicos la defensa de la unidad de la patria tanto de enemigos interiores (comunistas, anarquistas, nacionalistas, estudiantes, intelectuales) como exteriores (rebeldes rifeños). También se estimula un nacionalismo español enraizado en las glorias pasadas, que tanto criticó Joaquín Costa en sus escritos regeneracionistas, cuando se afirma que un deber patriótico es "el conocimiento y divulgación de las glorias y del valor histórico de España".
3. La Unión Patriótica fue un partido político creado por el dictador Primo de Rivera como una asociación de ciudadanos, integrada por toda la sociedad y que sustituiría a los partidos tradicionales a los que consideraba corruptos.
Fue un partido oportunista, ligado al mantenimiento del régimen del dictador y a la personalidad de su líder. Careció del apoyo social que le permitiera sobrevivir cuando el régimen primorriverista desapareciera en 1930.
Tenía como prioridad hacer propaganda de la imagen del dictador y difundir una ideología conservadora y católica. Igualmente rechaza la democracia liberal, defiende un sistema corporativista de organizacion social y se declara partidario de un nacionalismo español antirregionalista.
En su mayoría los miembros de la U.P. proceden de la burguesía agrícola, dirigentes de organizaciones católicas, pero también de antiguos miembros de los partidos dinásticos e incluso algunos carlistas. Incorporó a sus filas a antiguos caciques que vieron en su presencia en el partido la manera de seguir aferrados al poder, a pesar de que uno de los supuestos objetivos del régimen dictatorial fuese acabar con el caciquismo.
Llegó a disponer entre 500.000 y 1,7 millones de afiliados, aunque tras la caída del dictador apenas le sobrevivió, transformándose con la Segunda República en Unión Monárquica, que finalmente se integraría en 1936 en Falange Española.
domingo, 19 de febrero de 2012
fotografia Directorio Civil
1. Se trata de una fuente primaria iconográfica que representa al Directorio Civil en 1925. Su temática es política y se observa a varios ministros que formaban parte de este gobierno junto a Primo de Rivera y al rey Alfonso XIII.
Hay varios uniformados junto a otros ministros civiles, lo que demuestra la influencia creciente de los colaboradores no militares de Primo de Rivera y el intento de éste de institucionalizar su Dictadura.
2. Todos los ministros eran miembros de la Unión Patriótica. Algunos tenían un pasado político, como Calvo Sotelo (conservador maurista), Eduardo Aunós (Lliga Regionalista) y José Yanguas (conservador), que ostentaban las carteras de Hacienda, Trabajo y Estado respectivamente. Otros ministros no tenían más mérito que su adhesión al régimen: Galo Ponte (Gracia y Justicia), Callejo (Instrucción Pública) y el conde de Guadalhorce (Fomento).
Se mantenía una representación de los cuerpos militares en las personas del general Martínez Anido (Gobernación), general O’Donnell y Vargas (Guerra) y el vicealmirante
Cornejo (Marina).
3. Como presidente del Consejo de ministros seguía al frente Primo de Rivera. La presencia del rey Alfonso XIII en la fotografía demuestra la vinculación y asentimiento que el monarca prestó a la Dictadura de forma que cuando ésta toque a su fin la monarquía se verá arrastrada tras la caída del dictador a pesar de sus intentos últimos (gobiernos de Berenguer y Aznar) por volver a la situación anterior a la del golpe de estado y recomponer el sistema constitucional de la Restauración.
El dictador fracasó en su intento de prolongar el régimen más allá de su inicial carácter temporal. Ni el establecimiento de la Asamblea Nacional Consultiva, ni la creación de la Unión Patriótica, ni tampoco la aparición de la Organización Corporativa Nacional, ni siquiera las dos exposiciones universales (Barcelona y Sevilla) que tuvieron lugar a finales de la década consiguieron que la dictadura se extendiera más allá del año 1930. El desarrollo cada vez mayor de una férrea oposición a Primo de Rivera por parte de estudiantes, partidos políticos de centro-izquierda y nacionalistas, junto a muchos intelectuales como Unamuno, Ortega, Negrín, Machado, etc, minaron de tal forma el Directorio Civil que a principios de 1930 el dictador decide presentar su renuncia al rey y exiliarse en Francia.
Directorio Civil 1927
miércoles, 8 de febrero de 2012
Manifiesto de Primo de Rivera "Al país y al Ejército"
Al país y al Ejército:
La Vanguardia, 23 de septiembre 1923.
1. Nos encontramos ante en Manifiesto de Primo de Rivera titulado "Al país y al Ejército". Se trata de una fuente primaria, de temática política, elaborado por el capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera, de carácter público, al estar dirigido a la nación y al Ejército, del que quería recabar su apoyo.
Miguel Primo de Rivera nació en Jerez en 1870 y murió en 1930. Su familia tenía una gran tradición militar. Desarrolló la mayor parte de su carrera en destinos coloniales (Cuba, Marruecos y Filipinas); más adelante fue capitán general de Valencia, Madrid y Barcelona, destinos que le pusieron en contacto con los problemas políticos y sociales del país. Desde la capitanía general de Barcelona, en 1922, tuvo que enfrentarse a la conflictividad social de la época en la capital catalana: terrorismo anarquista, pistolerismo patronal, auge del catalanismo, descomposición del sistema turnista de la Restauración.
2. El Manifiesto titulado "Al país y al Ejército" supone la justificación del golpe de estado que el 23 de septiembre de 1923 da el general Primo de Rivera y que terminará triunfando ante la aceptación del rey y la pasividad de gran parte del país. Aduce que hubiera querido seguir viviendo en la legalidad vigente, (Constitución de 1876), pero los terribles problemas que acechan al país le obligan a propiciar este pronunciamiento.
Comienza Primo de Rivera su discurso criticando severamente el sistema de funcionamiento del turnismo y el fraude electoral. Su mensaje es por tanto, claramente regeneracionista , acusando a los políticos de los partidos dinásticos de ser los responsables del desastre del 98 (exculpa al Ejército) y de los últimos acontecimientos graves que han tenido lugar en Marruecos (desastre de Annual) y que pueden provocar un fin trágico a España. Critica la práctica del turnismo y de los acuerdos entre ambos partidos para intercambiarse en el poder. Incluso llega a exculpar al rey de esta trama al afirmar que estaba secuestrada la voluntad real por los políticos dinásticos.
En el segundo y tercer párrafo justifica el golpe de estado y la sustitución de los políticos por los militares en el gobierno del país, siempre respetando la monarquía y enarbolando el patriotismo como bandera.
En el último párrafo, el general narra los principales problemas a los que deberá enfrentarse su próximo gobierno: terrorismo y desorden social, devaluación de la moneda, corrupción, librecambismo que arruina la industria nacional, el problema de Marruecos, crisis económica, expansión del comunismo en el país, anticlericalismo, bajo nivel cultural del país, y el auge del catalanismo y del nacionalismo vasco, a los que atacará pronto.
3. La Dictadura del general Primo de Rivera se inicia en septiembre de 1923 cuando decreta el estado de guerra en Barcelona. Es apoyado este pronunciamiento por una parte considerable del país, cansada ya del sistema turnista de la Restauración, que daba claros síntomas de agotamiento y de ineficacia, mientras que otra parte de la opinión pública se muestra indiferente. Triunfó eso sí, de una manera pacífica y sin derramamiento de sangre, y con el apoyo y aceptación por el rey del golpe de estado.
Pronto tomaría el general las primeras medidas anticonstitucionales: suspensión de la Carta Magna, cierre de las Cortes, expulsión de los políticos liberales de la administración del país y su sustitución por militares, prohibición de los partidos políticos, persecución de los miembros del partido comunista y de la CNT, censura de prensa y de la libertad de expresión, etc.
En principio el régimen dictatorial de Primo de Rivera se pensaba como algo temporal; cuando resolvieran los terribles problemas que asolaban al país, se volvería a la etapa constitucional y a la participación en elecciones de los partidos políticos. Pero eso no llegó a ocurrir. Tras el Directorio militar (1923-25), formado exclusivamente por ministros militares y presidido por el dictador, se nombraría un nuevo Directorio civil (1925-30) cuyo principal cometido era estabilizar el régimen e instaurar unas nuevas instituciones que convirtieran a la dictadura en algo permanente.
Españoles: Ha llegado para nosotros el momento más temido que esperado (porque
hubiéramos querido vivir siempre en la legalidad y que ella rigiera sin interrupción la
vida española) de recoger las ansias, de atender el clamoroso requerimiento de cuantos
amando la Patria no ven para ella otra salvación que libertarla de los profesionales de la
política, de los que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e
inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin
trágico y deshonroso. La tupida red de la política de concupiscencias ha cogido en sus
mallas, secuestrándola, hasta la voluntad real. Con frecuencia parecen pedir que
gobiernen los que ellos dicen no dejan gobernar, aludiendo a los que han sido su único
—aunque débil— freno, y llevaron a las leyes y costumbres la poca ética sana, el tenue
tinte de moral y equidad que aún tienen; pero en la realidad se avienen fáciles y
contentos al turno y al reparto, y entre ellos mismos designan la sucesión.
Pues bien, ahora vamos a recabar todas las responsabilidades y a gobernar nosotros u
hombres civiles que representen nuestra moral y doctrina. Basta ya de rebeldías mansas,
que, sin poner remedio a nada, dañan tanto y más a la disciplina que está recia y viril a
que nos lancemos por España y por el Rey.
Este movimiento es de hombres: el que no sienta la masculinidad completamente
caracterizada, que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la patria
preparamos. Españoles: ¡Viva España y viva el Rey!
No tenemos que justificar nuestro acto, que el pueblo sano demanda e impone.
Asesinatos de prelados, ex gobernadores, agentes de la autoridad, patronos, capataces y
obreros; audaces e impunes atracos; depreciación de la moneda; francachela de millones
de gastos reservados; sospechosa política arancelaria [...] porque quien la maneja hace
alarde de descocada inmoralidad; rastreras intrigas políticas tomando por pretexto la
tragedia de Marruecos; incertidumbre ante este gravísimo problema nacional;
indisciplina social, que hace al trabajo ineficaz y nulo, precaria y ruinosa la producción
agraria e industrial; impune propaganda comunista; impiedad e incultura; justicia
influida por la política; descarada propaganda separatista.La Vanguardia, 23 de septiembre 1923.
1. Nos encontramos ante en Manifiesto de Primo de Rivera titulado "Al país y al Ejército". Se trata de una fuente primaria, de temática política, elaborado por el capitán general de Cataluña Miguel Primo de Rivera, de carácter público, al estar dirigido a la nación y al Ejército, del que quería recabar su apoyo.
Miguel Primo de Rivera nació en Jerez en 1870 y murió en 1930. Su familia tenía una gran tradición militar. Desarrolló la mayor parte de su carrera en destinos coloniales (Cuba, Marruecos y Filipinas); más adelante fue capitán general de Valencia, Madrid y Barcelona, destinos que le pusieron en contacto con los problemas políticos y sociales del país. Desde la capitanía general de Barcelona, en 1922, tuvo que enfrentarse a la conflictividad social de la época en la capital catalana: terrorismo anarquista, pistolerismo patronal, auge del catalanismo, descomposición del sistema turnista de la Restauración.
2. El Manifiesto titulado "Al país y al Ejército" supone la justificación del golpe de estado que el 23 de septiembre de 1923 da el general Primo de Rivera y que terminará triunfando ante la aceptación del rey y la pasividad de gran parte del país. Aduce que hubiera querido seguir viviendo en la legalidad vigente, (Constitución de 1876), pero los terribles problemas que acechan al país le obligan a propiciar este pronunciamiento.
Comienza Primo de Rivera su discurso criticando severamente el sistema de funcionamiento del turnismo y el fraude electoral. Su mensaje es por tanto, claramente regeneracionista , acusando a los políticos de los partidos dinásticos de ser los responsables del desastre del 98 (exculpa al Ejército) y de los últimos acontecimientos graves que han tenido lugar en Marruecos (desastre de Annual) y que pueden provocar un fin trágico a España. Critica la práctica del turnismo y de los acuerdos entre ambos partidos para intercambiarse en el poder. Incluso llega a exculpar al rey de esta trama al afirmar que estaba secuestrada la voluntad real por los políticos dinásticos.
En el segundo y tercer párrafo justifica el golpe de estado y la sustitución de los políticos por los militares en el gobierno del país, siempre respetando la monarquía y enarbolando el patriotismo como bandera.
En el último párrafo, el general narra los principales problemas a los que deberá enfrentarse su próximo gobierno: terrorismo y desorden social, devaluación de la moneda, corrupción, librecambismo que arruina la industria nacional, el problema de Marruecos, crisis económica, expansión del comunismo en el país, anticlericalismo, bajo nivel cultural del país, y el auge del catalanismo y del nacionalismo vasco, a los que atacará pronto.
3. La Dictadura del general Primo de Rivera se inicia en septiembre de 1923 cuando decreta el estado de guerra en Barcelona. Es apoyado este pronunciamiento por una parte considerable del país, cansada ya del sistema turnista de la Restauración, que daba claros síntomas de agotamiento y de ineficacia, mientras que otra parte de la opinión pública se muestra indiferente. Triunfó eso sí, de una manera pacífica y sin derramamiento de sangre, y con el apoyo y aceptación por el rey del golpe de estado.
Pronto tomaría el general las primeras medidas anticonstitucionales: suspensión de la Carta Magna, cierre de las Cortes, expulsión de los políticos liberales de la administración del país y su sustitución por militares, prohibición de los partidos políticos, persecución de los miembros del partido comunista y de la CNT, censura de prensa y de la libertad de expresión, etc.
En principio el régimen dictatorial de Primo de Rivera se pensaba como algo temporal; cuando resolvieran los terribles problemas que asolaban al país, se volvería a la etapa constitucional y a la participación en elecciones de los partidos políticos. Pero eso no llegó a ocurrir. Tras el Directorio militar (1923-25), formado exclusivamente por ministros militares y presidido por el dictador, se nombraría un nuevo Directorio civil (1925-30) cuyo principal cometido era estabilizar el régimen e instaurar unas nuevas instituciones que convirtieran a la dictadura en algo permanente.
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