domingo, 6 de octubre de 2013

FRANCISCO DE ASÍS, ESPOSO DE ISABEL II

Francisco de Asís e Isabel II


Y es que Paquito Natillas (Francisco de Asís)  era gay, pero muy gay. Y si todavía hoy eso es causa de grave discriminación, imagínense en 1846. Además, como padecía hipospadia -una malformación de la uretra que supone que no tenía el orificio de salida en el glande, sino en el tronco del pene- no podía orinar de pie, lo que sirvió para que circularan crueles coplillas. ( Paquito Natillas que meas en cuclillas).


Lo cierto es que Isabel II tuvo numerosos amantes. Los más conocidos son el capitán Enrique Puig Moltó (padre, por lo que se sabe, de Alfonso XII), Carlos Marfiori, José María Ruiz de Arana, Francisco Frontela, José Mirall, Emilio Arrieta, José Murga y Reolid, José Ramiro de la Puente y el general Serrano. Francisco de Asís siempre aceptó la paternidad de los hijos de Isabel... a cambio de recibir un millón de reales por presentarlos en la Corte.


jueves, 26 de septiembre de 2013

MOTÍN DE ESQUIILACHE

Motín de Esquilache, Goya


  1. Nos encontramos ante un documento iconográfico, en concreto se trata del cuadro titulado "Motín de Esquilache", atribuido a Francisco de Goya, y realizado al óleo sobre lienzo en los años 1766-1767. Este fue el primer contacto con la muchedumbre violenta de Francisco de Goya, cuando contaba con 20 años de edad, y fue realizado en Madrid, con ocasión de los disturbios que llevan su nombre. Se trata por tanto de una fuente primaria , ya que Goya fue testigo directo de los sucesos representados en el cuadro, y su temática es claramente política.
  2.  La torre del Ayuntamiento, a la izquierda, permite situar la escena en la Puerta de Guadalajara (calle Mayor). El fondo despejado de la calle marca la dirección hacia Palacio, a donde los amotinados pretenden dirigirse. El personaje con hábito y crucifijo, que intenta calmar o coordinar a la multitud es el Padre Yecla o Padre Cuenca, un fraile de la orden franciscana de los que predicaban por las plazas. En señal de penitencia llevaba la cabeza encenizada, soga al cuello y corona de espinas. Un personaje subido en una silla gesticula ante la multitud. Su vestidura (una lujosa casaca) le identifica como un personaje de alta posición social. Varios personajes, uno claramente vestido de manolo (con redecilla recogiendo el pelo), levantan un estandarte con una inscripción difícil de distinguir: se han propuesto las lecturas "Muera Esquilache" y "Muera el fantoche". Varios personajes a la izquierda van vestidos contra la ordenanza: con chambergo (sombrero de ala ancha) y capa larga. A la derecha, un personaje arrodillado firma sobre las espaldas de otro la lista de peticiones que el fraile llevará hasta el rey.
  3. La pintura muestra una escena callejera donde el pueblo se convierte en protagonista de la revuelta. Curioso precedente de las posteriores protestas populares que tendrán lugar en la Francia revolucionaria, aunque un análisis riguroso de la obra nos muestra que es más bien una rebelión anclada en el A. Régimen, como demuestra el protagonismo central que tiene un fraile, y la presencia relevante de un personaje de la nobleza. Ambos intentan reconducir la protesta dirigiéndola hacia la persona del ministro Esquilache, de manera que no vaya contra el rey. De esta forma las clases privilegiadas manipulan a un pueblo analfabeto y apegado a sus tradiciones y costumbres para conseguir sus fines políticos, que era acabar con la presencia de ministros reformistas radicales que querían acabar con parte de los privilegios de las clases altas y clero. Este hecho volverá a repetirse en el motín de Aranjuez (1808), aunque en este caso la rebelión se dirigirá contra la persona del valido Godoy.
  4. El tema de la obra como ya se ha dicho, se corresponde con el Motín de Esquilache, revuelta que tuvo lugar en 1766 durante el reinado de Carlos III en Madrid al publicarse una norma municipal que regulaba la vestimenta de los ciudadanos. La causa profunda fue el hambre producida producida por la constante subida de precios de los productos de primera necesidad, y más concretamente del pan, y del recelo de los españoles ante los ministros extranjeros del rey. Igualmente tanto la nobleza como el clero rechazaban las reformas que los secretarios italianos estaban aplicando y que iban contra los privilegios de estos estamentos. Las consecuencias de motín se traducirán en que el rey aceptará parte de las reclamaciones de los sublevados: el cese y destierro de Esquilache y Grimaldi, la bajada de los precios de los cereales, la vuelta a la vestimenta tradicional, y el cese de las reformas ilustradas.A partir de entonces, Carlos III gobernará con ministros españoles, especialmente Floridablanca y Aranda, del bando aragonés, cayendo en desgracia de nuevo Ensenada y sus partidarios en la corte.


domingo, 16 de junio de 2013

domingo, 28 de abril de 2013

COMENTARIO LEY ORGÁNICA DEL ESTADO


El Jefe del Estado es el representante supremo de la Nación: personifica la soberanía nacional;
ejerce el poder supremo político y administrativo; ostenta la jefatura Nacional del Movimiento y
cuida de la más exacta observancia de los Principios del mismo y demás Leyes fundamentales
del Reino, así como de la continuidad del Estado y del Movimiento Nacional; garantiza y
asegura el regular funcionamiento de los Altos Órganos del Estado y la debida coordinación
entre los mismos, sanciona y promulga las leyes y provee a su ejecución; ejerce el mando
supremo de los Ejércitos de Tierra, mar y Aire; vela por la conservación del orden público en el
interior y de la seguridad del Estado en el exterior; [...] en su nombre se administra justicia;
ejerce la prerrogativa de gracia; confiere, con arreglo a las leyes, empleos, cargos públicos y
honores [...].
            ARTÍCULO 6º DE LA LEY ORGÁNICA DEL ESTADO (BOE DE 10 de enero de 1967)

1.      El documento a comentar posee una naturaleza política y jurídica puesto que se trata de una ley. Es de fuente primaria y directa. Es un documento cuya autoría es del propio Gobierno de España dentro del marco de la Ley Orgánica del Estado de 1966. El documento tiene un destino general a la ciudadanía española y viene a conformar el final de la institucionalización del Régimen Franquista, nacido de la Guerra Civil. La cronología del documento se nos ofrece por él mismo y se corresponde con la tercera etapa de la dictadura del general Franco. Es de carácter público.
2.      En el documento se nos ofrece una clara imagen de las atribuciones conferidas al Jefe del Estado, donde personifica la representación máxima de éste, arrogándose incluso la soberanía nacional. En definitiva quedan claras las competencias del Jefe del Estado, propias de un régimen dictatorial.  La concentración de poderes en la figura del Jefe del Estado queda plasmada de una forma clara y contundente: ostenta el poder político, administrativo, legislativo, militar y jurídico.  Con esta ley, se da por terminado todo el entramado político del sistema impuesto por el general Franco, abandonando los últimos vestigios fascistas que en anteriores leyes fundamentales se daban. Por ello podemos decir, que este artículo, a pesar de enmarcarse dentro de una ley que pretende unificar el resto de leyes anteriores, viene a mantener los principios básicos del sistema autoritario.

3.      Esta Ley Orgánica, viene a demostrar que a pesar del desarrollismo español de los años sesenta, con un importante incremento de la calidad de vida de los españoles, la transformación social derivada de la bondad de la economía, no muestra en modo alguno, una transformación política de las estructuras de la dictadura. Triunfan las tesis continuistas frente a grupos tímidamente reformistas que serán superados por el propio inmovilismo del régimen. A pesar de ello, ya en 1968, la sociedad española, una sociedad cambiante y ávida de reformas, comienza a demandar cambios en la estructura política, que llevarán a los primeros conflictos sociales, sobre todo en la Universidad y en los miembros obreros, al tiempo que se producen los primeros atentados de la banda terrorista ETA. Es el inicio, ante el inmovilismo, de una larga agonía del régimen franquista, que se acentúa con las crisis de 1973 y con la cada vez mayor unidad de la oposición antifranquista, tanto en el interior como en el exterior del país. No obstante, será la desaparición física del dictador en 1975, la clave para devolver al pueblo español la soberanía que le había sido arrebatada por la fuerza de las armas en periodo que conocemos como Transición Política.