martes, 22 de mayo de 2012
miércoles, 9 de mayo de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
CONSTITUCIÓN DE 1978
Constitución Española de 1978
Art. 1.1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna
como valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad y el
pluralismo político.
1.2. La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del
Estado.
1.3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.
Art. 2. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria
común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de
las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
Art. 3.1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el
deber de conocerla y el derecho a usarla.
3.2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas
Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
3.3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio
cultural que será objeto de especial respeto y protección.
1. Nos encontramos ante un pequeño fragmento de la Constitución de 1978. Se trata por tanto de una fuente primaria, de temática jurídica, relizado por una comisión formada por 7 personas y más tarde aprobada por las Cortes y por el pueblo español en referéndum. Es de carácter por tanto público, y está dirigido a todos los ciudadanos.
2. En este fragmento aparecen los tres primeros artículos de la Constitución española de 1978. En el artículo 1 se establecen principios generales del nuevo estado español, siendo éste democrático, social y sujeto a las leyes. Establece la soberanía popular y defiende la Monarquía parlamentaria como forma política del Estado español.
En el artículo 2 se proclama la indisoluble unidad de España pero permitiendo igualmente la formación de autonomías en aquellas nacionalidades y regiones que lo soliciten.
Por último, el artículo 3 se refiere a las lenguas oficiales del país, reconociéndose como religión oficial en todo el Estado del castellano, pero permitiéndose el uso de las demás lenguas regionales en cada Comunidad Autónoma, debiendo las distintas administraciones protegerlas y respetarlas.
3. La Constitución española de 1978 fue fruto del consenso de la mayor parte de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento español. Las Cortes españolas primero y el pueblo español después la aprobaron en 1978 por una abrumadora mayoría (88 % votos emitidos). Sin embargo, en el País Vasco triunfó la abstención, debido al llamamiento que hizo el PNV de no acudir a las urnas.
En los artículos 1 y 2 se presenta el nuevo régimen político que establece la Carta Magna. Se trata de una monarquía parlamentaria, en la que el rey solo ostenta atribuciones simbólicas y de mediación entre los distintos poderes, un estado democrático en el que la soberanía recae en el pueblo que lo ejerce a través de elecciones libres y democráticas. Se trata de un estado de derecho, que se aplica a todos los ciudadanos y a la administración, y con una clara preocupación social, al promover el bienestar y prosperidad de sus habitantes.
Además, defiende un Estado unitario pero no centralizador, que reconoce la pluralidad de la nación y la posibilidad de formar autonomías en determinadas nacionalidades y regiones que así lo requieran.
Existe una clara división de poderes, el legislativo recae en las Cortes, el ejecutivo en el Gobierno, y el Judicial en tribunales independientes. Por encima de todos ellos, la Jefatura del Estado la ostenta el rey, que también es el jefe de las fuerzas armadas.
Se establece una amplia declaración de derechos individuales y personales, pero también sociales y económicos. Y se configura un Estado aconfesional que no laico, puesto que se protegen todas las confesiones religiosas con representatividad en el país, y en especial a la religión católica.
Por último, se establece la organización territorial del país en Comunidades Autónomas, distinguiéndose entre nacionalidades históricas (País Vasco, Cataluña, Galicia), que disponen de lengua propia, que tendrá carácter oficial en esas regiones, y el resto de regiones. Las primeras accederán a la autonomía por la vía rápida (art. 151), y las demás (con la excepción de Andalucía), lo harán por la vía lenta del artículo 143.
En conclusión, gracias a la Constitución de 1978 nuestro país tras casi 40 años de dictadura, consiguió recuperar las libertades y constituirse en un país democrático y de derecho. Y gracias en parte a ella, disfrutamos de las mayores cotas de libertad y de prosperidad jamás nunca vistas en nuestro país.
cultural que será objeto de especial respeto y protección.
1. Nos encontramos ante un pequeño fragmento de la Constitución de 1978. Se trata por tanto de una fuente primaria, de temática jurídica, relizado por una comisión formada por 7 personas y más tarde aprobada por las Cortes y por el pueblo español en referéndum. Es de carácter por tanto público, y está dirigido a todos los ciudadanos.
2. En este fragmento aparecen los tres primeros artículos de la Constitución española de 1978. En el artículo 1 se establecen principios generales del nuevo estado español, siendo éste democrático, social y sujeto a las leyes. Establece la soberanía popular y defiende la Monarquía parlamentaria como forma política del Estado español.
En el artículo 2 se proclama la indisoluble unidad de España pero permitiendo igualmente la formación de autonomías en aquellas nacionalidades y regiones que lo soliciten.
Por último, el artículo 3 se refiere a las lenguas oficiales del país, reconociéndose como religión oficial en todo el Estado del castellano, pero permitiéndose el uso de las demás lenguas regionales en cada Comunidad Autónoma, debiendo las distintas administraciones protegerlas y respetarlas.
3. La Constitución española de 1978 fue fruto del consenso de la mayor parte de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento español. Las Cortes españolas primero y el pueblo español después la aprobaron en 1978 por una abrumadora mayoría (88 % votos emitidos). Sin embargo, en el País Vasco triunfó la abstención, debido al llamamiento que hizo el PNV de no acudir a las urnas.
En los artículos 1 y 2 se presenta el nuevo régimen político que establece la Carta Magna. Se trata de una monarquía parlamentaria, en la que el rey solo ostenta atribuciones simbólicas y de mediación entre los distintos poderes, un estado democrático en el que la soberanía recae en el pueblo que lo ejerce a través de elecciones libres y democráticas. Se trata de un estado de derecho, que se aplica a todos los ciudadanos y a la administración, y con una clara preocupación social, al promover el bienestar y prosperidad de sus habitantes.
Además, defiende un Estado unitario pero no centralizador, que reconoce la pluralidad de la nación y la posibilidad de formar autonomías en determinadas nacionalidades y regiones que así lo requieran.
Existe una clara división de poderes, el legislativo recae en las Cortes, el ejecutivo en el Gobierno, y el Judicial en tribunales independientes. Por encima de todos ellos, la Jefatura del Estado la ostenta el rey, que también es el jefe de las fuerzas armadas.
Se establece una amplia declaración de derechos individuales y personales, pero también sociales y económicos. Y se configura un Estado aconfesional que no laico, puesto que se protegen todas las confesiones religiosas con representatividad en el país, y en especial a la religión católica.
Por último, se establece la organización territorial del país en Comunidades Autónomas, distinguiéndose entre nacionalidades históricas (País Vasco, Cataluña, Galicia), que disponen de lengua propia, que tendrá carácter oficial en esas regiones, y el resto de regiones. Las primeras accederán a la autonomía por la vía rápida (art. 151), y las demás (con la excepción de Andalucía), lo harán por la vía lenta del artículo 143.
En conclusión, gracias a la Constitución de 1978 nuestro país tras casi 40 años de dictadura, consiguió recuperar las libertades y constituirse en un país democrático y de derecho. Y gracias en parte a ella, disfrutamos de las mayores cotas de libertad y de prosperidad jamás nunca vistas en nuestro país.
jueves, 3 de mayo de 2012
videos sobre la España de Franco
Apertura al exterior de Franco: abrazo Franco-Eisenhower
el principe juan carlos llega a España 1948
Don Juan de Borbón, padre del rey
documental sobre Franco, la verdadera historia, inglés.
el principe juan carlos llega a España 1948
Don Juan de Borbón, padre del rey
documental sobre Franco, la verdadera historia, inglés.
lunes, 30 de abril de 2012
Manifiesto de la Junta Democrática
1. Se trata de un documento escrito de fuente primaria y directa y de temática
política destinada a su difusión a todo el pueblo español. La firma la Junta Democrática, organismo de
oposición al régimen de Franco impulsado por el PCE y que englobaba además a CCOO, algunos socialistas,
independientes, monárquicos, carlistas y grupos de extrema izquierda. Esta
Junta aprobó en julio de 1974, un año antes de la muerte de Franco, un
Manifiesto cuyas resoluciones más importantes recoge el documento mostrado
aquí.
2. La Junta propugnará la formación de un gobierno provisional (Art. 1) que implantará un régimen
democrático. Este gobierno adoptaría rápidamente medidas como la amnistía (Art. 2), la legalización de todos los partidos políticos (Art. 3), las libertades políticas (reunión, prensa y
manifestación) –Art. 6- y sindicales
(libertad sindical, -Art. 4-, derecho de
huelga –Art. 5-), el reconocimiento de la autonomía
para las regiones históricas (Galicia, P. Vasco y Cataluña) y todas las que lo
deseen (Art. 7) y la formación de un Estado
aconfesional (Art. 8) en el que la Iglesia católica no goce de privilegios.
En resumen, la Junta Democrática solicita la vuelta a un régimen
de libertades en el que todos los hombres y mujeres mayores de 18 años posean
todos los derechos sin excepción ni por sexo ni por estado civil (Art. 1), eso sí, siguiendo un proceso de ruptura con el régimen franquista.
3. La presentación pública de este Manifiesto se realiza simultáneamente en París y Madrid en julio de 1974, en un contexto de crisis del régimen, con Franco enfermo con una tromboflebitis en el hospital, y con la asunción interina de la Jefatura del Estado del príncipe Juan Carlos.
La actividad de la Junta Democrática pronto consiguió un importante apoyo político y social, como se puso de manifiesto a través de diversas movilizaciones que se llevaron a cabo en diversos lugares del país. La actividad de la Junta se dirigía por un lado al pueblo y por otra a los poderes fácticos del país, manteniendo encuentros con empresarios, militares y autoridades eclesiásticas. Tampoco se olvidaba la dimensión internacional, con relaciones con autoridades de la CEE, con el embajador de EEUU en Madrid, y con los presidentes de Argelia, México y Venezuela.
En este organismo político unitario no se integró el PSOE que en 1975 impulsó la Plataforma de Convergencia Democrática
con UGT, PNV y otros partidos de izquierdas con un programa muy parecido al
propuesto por la Junta, de forma que tras la muerte de Franco se unieron ambas
alianzas naciendo Coordinación Democrática (Platajunta), que defendió la fórmula de ruptura democrática para transformar el
régimen de Franco en una democracia occidental.
Nos encontramos en un contexto histórico de agonía del
régimen que ya muestra su incapacidad de democratizarse y en el que los grupos
de oposición se dedicaban a mostrar en la calle con huelgas y manifestaciones
sus posiciones a favor de la democratización del país.
Resoluciones de la Junta Democrática
(julio de 1974)
La Junta Democrática propugna:
1. La formación de un gobierno provisional
que sustituya al actual para devolver al hombre y a
la mujer españoles, mayores de dieciocho
años, su plena ciudadanía mediante el
reconocimiento legal de todas las
libertades, derechos y deberes democráticos.
2. La amnistía absoluta de todas las
responsabilidades por hechos de naturaleza política y la
liberación inmediata de todos los detenidos
por razones políticas y sindicales.
3. La legalización de los partidos
políticos sin exclusiones.
4. La libertad sindical y la restitución
al movimiento obrero del patrimonio del Sindicato Vertical.
5. Los derechos de huelga, de reunión y de
manifestación política.
6. La libertad de prensa, de reunión y de
manifestación política (…).
7. El reconocimiento, bajo la unidad del
Estado español, de la personalidad política de los
pueblos catalán, vasco, gallego y de las
comunidades regionales que lo decidan
democráticamente.
8. La separación de la Iglesia y el Estado
(…).
fotografia del nuncio y el coronel
1. Se trata de un documento iconográfico que refleja, de forma
muy expresiva, uno de los principios contenidos en el Fuero de los Españoles (Art. 6º), el referido a la confesionalidad del Estado. Es una fuente primaria y la temática es político-ideológica.
2. La fotografía, realizada en blanco y negro, muestra cómo el nuncio (embajador) del
Vaticano es saludado por un militar de alta graduación (coronel) en una
ceremonia o recepción oficial. El fondo de la fotografía está ocupado por una
masa de clérigos y militares que asisten complacidos a la escena en que el
coronel se arrodilla para besar la mano del nuncio. Se desconoce el autor, aunque
sin duda sería algún fotógrafo de algún medio gubernamental. Se pueden señalar
dos breves apuntes:
Ø La
fusión y la cordial relación entre la Iglesia y el ejército franquista, como
pilares fundamentales del régimen.
Ø Incluso
una relación de preeminencia de la Iglesia sobre el Ejército: el militar se
arrodilla ante el clérigo.
3. Esta fotografía está tomada en 1956 y es un buen
exponente de las relaciones del Estado y la Iglesia desde que en la Guerra
Civil la casi totalidad de los obispos definieron la contienda como una cruzada (pastoral colectiva de 1937).
A comienzos de la década de los años 50, cuando el régimen franquista dejó de
correr peligro ante las democracias occidentales, por constituir un buen aliado
en la guerra fría de Occidente frente a la URSS, el Vaticano se apresuró a
firmar con el dictador un Concordato
(1953) por el que la Iglesia católica pasaba a gozar de una situación
privilegiada en el control de la educación, la percepción de ayudas y salarios
para los clérigos, así como numerosos privilegios y puestos de control y poder
en el sistema político. Igualmente, la religión católica sería obligatoria en
las escuelas, solo el matrimonio católico sería válido e indisoluble, se le
reconocía a la Iglesia la exención de impuestos y el mantenimiento de culto y
clero. Con ello la Iglesia católica de
hecho se constituía en parte integrante del régimen siendo una de las grandes “familias”
de la dictadura. Por ello se habla de la España de Franco como de un régimen
basado en el nacional-catolicismo,
en el que junto al nacionalismo español existe un profundo catolicismo
conservador, que sería uno de los ejes ideológicos del régimen franquista. A
cambio de todas estas prebendas que conseguía la Iglesia, el dictador se
aseguraba el apoyo del clero a su régimen y el derecho de presentación que
disponía Franco ante la Santa Sede.
Por otro lado el Ejército
fue siempre la columna vertebral del
sistema político que nunca discutió el poder del Generalísimo. Su fidelidad fue
recompensada con numerosos nombramientos para altos cargos civiles, sindicales
y de Consejos de Administración de empresas públicas y privadas. Así por
ejemplo, siempre hubo ministros militares en los gobiernos de Franco, aunque
con el paso de los años su influencia se vio disminuida.
En resumen, en esta fotografía se detalla dos de los
principales apoyos sociales de los que dispondrá el régimen franquista: la
Iglesia y el Ejército.
El nuncio del Vaticano, monseñor Antoniutti, es saludado por el coronel Arciniega en 1956.
domingo, 22 de abril de 2012
mapa guerra civil
1. Nos encontramos ante 4 mapas sobre la guerra civil española que representan las distintas fases que tienen lugar a lo largo de los casi tres años que dura el conflicto civil. Se trata de una fuente secundaria, aunque desconocemos la procedencia, y de temática militar. Los sucesos que representan los 4 mapas tienen lugar entre julio de 1936 y febrero de 1939.
2. Los 4 mapas están ordenados cronológicamente. Se utilizan en todos los mismos símbolos y colores, y el territorio que representa es la Península Ibérica, el archipiélago balear y parte del protectorado español en Marruecos. En color azul se representa los territorios controlados por los nacionales, y en color rosa las regiones dominadas por el gobierno republicano. También aparecen unas flechas azules que simbolizan los ataques y líneas de avance de los sublevados, y flechas rojas que indican los movimientos de las tropas gubernamentales. Se representa igualmente el símbolo característico de las batallas y el nombre de las más importantes de ellas, otro que hace referencia al cerco sobre Madrid, y finalmente el nombre de las principales ciudades que tuvieron relevancia en estos años difíciles.
3. En el mapa superior izquierdo aparece la situación de España al estallar la guerra civil en julio de 1936. Los territorios que se sublevaron aparecen en color azul y son el Protectorado marroquí, Galicia, Meseta Norte, Álava, Navarra, el oeste de Aragón, Baleares menos Menorca. y en el sur las ciudades de Sevilla y Córdoba y el oeste de la provincia gaditana. Estos territorios del sur fueron fundamentales para que las tropas sublevadas pudieran pasar el estrecho y desembarcar en la península, a pesar de que la armada española había quedado en gran parte en poder de la República.
Los territorios nacionales estaban poco poblados, agrarios, atrasados y poco industrializados. Esto suponía una grave desventaja en principio a la hora de ganar una guerra a largo plazo. Por contra, las regiones bajo el control de la República eran las más pobladas, avanzadas e industrializadas. A pesar de ésto, el gobierno legítimo no pudo o supo aprovechar esa ventaja de partida para ganar la guerra.
Los territorios republicanos comprendían la cornisa cantábrica, el este de Aragón, Cataluña, el levante español, Madrid, Meseta sur y casi toda Andalucía.
Las flechas azules representan los movimientos de las tropas franquistas. Cabe distinguir dos movimientos: en el sur destaca el que desplaza a las tropas marroquíes hasta Sevilla para proseguir por Extremadura y llegar a Toledo, que la terminarán liberando del cerco al que la sometían los republicanos. Al norte, las tropas del general Mola se mueven hacia Madrid y Extremadura. Ambos desplazamientos tiene una doble finalidad: conseguir unificar los territorios sublevados, y cercar Madrid para finalmente tomarla y acabar rápidamente la guerra.
Las líneas rojas indican los movimientos de las milicias republicanas; una se dirige a Mallorca para intentar tomarla, fracasando; las otras dos van hasta Aragón, detendiendo el avance de los nacionales.
En el mapa superior derecho apreciamos la situación del país en marzo de 1937. Ha fracasado la toma de Madrid, ante la dura resistencia de los milicianos de izquierdas, y se destacan dos batallas que tienen lugar en los alrededores de la capital: la del Jarama, en la que los franquistas quieren tomar la carretera de Valencia, fracasaando en el intento; y la de Guadalajara, en la que las tropas italianas que apoyan al Generalísimo son derrotadas por los republicanos.
Al no poder tomar Madrid, Franco cambia su estrategia. En lugar de una guerra corta, piensa en alargar el conflicto para así acabar con el mayor número posible de enemigos. Dirige sus tropas hacia el norte, atacando en Guipuzcoa y Vizcaya. Las tropas republicanas apoyadas por los gudaris vascos del PNV apenas podrán oponer una dura resistencia, aislados como están del resto del territorio de la República. Destaca la ciudad de Guernica, que tuvo que soportar un duro bombardeo llevado a cabo por la Legión Cóndor alemana que apoyaba a los nacionales.
En el sur, los franquistas han tomado toda Andalucía Occidental y Extremadura, destacando en este caso la toma de Málaga, por su carácter sangriento y la fuerte represión desarrollada en ella.
En el mapa inferior izquierdo se representa la situación bélica durante los meses de abril-mayo de 1938. Franco ha tomado finalmente el País Vasco, Santander y Asturias, centrando su atención ahora en el frente aragonés. Las tropas nacionales consiguen vencer a los republicanos en la batalla de Teruel, y finalmente a través del Maestrazgo llegan hasta ek Mediterráneo por Vinaroz. Consiguen así romper de nuevo el territorio republicano quedando aislada Cataluña del resto. La reacción gubenamental no se hace esperar, inciando una ofensiva en el verano de 1938 en el Ebro, con el objetivo de alargar la guerra a la espera de que estallase un conflicto en Europa. El desgaste de las tropas republicanas en esta batalla fue enorme, y tras su fracaso, Cataluña se mostraba vencida ante las tropas nacionales.
En el mapa inferior derecho aparece el estado de la guerra civil en febrero de 1939. Cataluña ha sido controlada por los franquistas, que avanzando desde Lérida y desde Castellón dominarán toda la región. Las últimas tropas republicanas junto a personas civiles cruzan la frontera francesa para ponerse a salvo de las represalias nacionales. También en marzo de 1939 los franquistas toman la isla de Menorca, hasta entonces republicana. El único territorio fiel a la República es el centro, este y sur peninsular. La guerra está decidida, a pesar del intento de Negrín de prolongarla lo máximo posible. El golpe de estado del coronel Casado precipitará la rendición de las últimas tropas republicanas. El 1 de abril de 1939 la guerra civil ha terminado. Las tropas nacionales entran en Madrid y en pocos días controlarán todo el territorio gubernamental, detendiendo a gran número de soldados republicanos.
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