viernes, 22 de marzo de 2013
martes, 29 de enero de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
martes, 15 de enero de 2013
COMENTARIO GRÁFICA FÁBRICAS ALGODONERAS EN CATALUÑA

- Se trata de un gráfico de barras verticales que recoge la evolución de una sola variable: el número de fábricas algodoneras catalanas entre 1740 y 1786. El eje de abscisas representa el eje cronológico. Es una fuente secundaria y de temática económica.
- La primera conclusión que podemos extraer es la existencia de una clara tendencia al alza. Entre 1740 y 1786 el número de fábricas de tejido no dejó de aumentar. Así, mientras que en 1740 existían 4 fábricas de algodón, en 1786 llegaron aproximadamente a 115. Pero podemos distinguir varias etapas:
- 1740-1759: se produce un crecimiento continuo y acelerado. Se pasó de 4 a 18 fábricas. No obstante, hay que señalar que el punto de partida era muy bajo.
- 1759-1778: el crecimiento absoluto es más intenso, aunque la aceleración es menor, pasando de 18 factorías a 72. En esta etapa se produce el gran despegue de las manufacturas de algodón.
- 1778-1786: prosigue el crecimiento cuantitativo aunque en términos relativos se produjo una clara desaceleración. Se pasó de 72 a 115 fábricas.
- El documento gráfico pone en evidencia el proceso de crecimiento del sector textil algodonero en Cataluña durante el siglo XVIII. El paso inicial fue la estampación de tejidos importados para evolucionar posteriormente hacia la fabricación de tejidos de algodón que imitaban a los procedentes de la India, por lo que fueron llamados indianas.
La manufactura catalana de algodón
logró mantenerse fuera del control gremial al tratarse de una actividad nueva y
no reglamentada aún, lo que favoreció su expansión. La mayor parte de la
producción se orientaba hacia el mercado interior. La prohibición de importar
tejido de algodón reservaba todo el mercado nacional a la producción catalana,
que pudo crecer al asegurarse así la venta de su producción.
A partir de 1778, los decretos
que liberalizaban el comercio con América posibilitaron la introducción de los
tejidos de algodón catalanes en las colonias americanas.
La desaceleración del último período
se debió a la saturación del mercado español. Al mismo tiempo, para bajar los
costes de producción, surgieron manufacturas de hilados que abarataban la
producción de tejidos. Este proceso de mecanización del hilado aceleró el
proceso industrializador del sector textil catalán.
4. Las reformas económicas que adoptaron los Borbones durante el siglo XVIII ayudaron al florecimiento de la industria de algodón catalana. Así, la aplicación de una política proteccionista propició el desarrollo de las manufacturas nacionales, y en el caso que nos toca la de los tejidos catalanes. A su vez, la mejora de la red de infraestructuras renovando los caminos, canales y puertos marítimos permitieron que los productos textiles catalanes se vendieran por todo el país.
Otras medidas que favorecieron a la industria catalana fue la reforma del poder de los gremios, que contribuyó a disminuir su ámbito de actuación quedando lejos de su alcance el sector textil catalán, y,por supuesto, la liberalización del comercio con América en 1778, que va a abrir a los puertos catalanes todo el mercado colonial español.
4. Las reformas económicas que adoptaron los Borbones durante el siglo XVIII ayudaron al florecimiento de la industria de algodón catalana. Así, la aplicación de una política proteccionista propició el desarrollo de las manufacturas nacionales, y en el caso que nos toca la de los tejidos catalanes. A su vez, la mejora de la red de infraestructuras renovando los caminos, canales y puertos marítimos permitieron que los productos textiles catalanes se vendieran por todo el país.
Otras medidas que favorecieron a la industria catalana fue la reforma del poder de los gremios, que contribuyó a disminuir su ámbito de actuación quedando lejos de su alcance el sector textil catalán, y,por supuesto, la liberalización del comercio con América en 1778, que va a abrir a los puertos catalanes todo el mercado colonial español.
lunes, 17 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
asesinatos anarquistas en la historia contemporánea española
El gran Canalejas, señores diputados, ha muerto cuando a pie y confundido entre la multitud, fijaba su atención en las últimas producciones de la inteligencia. Ha muerto como ha vivido; con sus dos amores de hombre público: entre el pueblo y dedicando a la ciencia su último pensamiento”.
Con esta retórica parlamentaria, aún decimonónica, glosaba el jefe del Gobierno interino el magnicidio del presidente Canalejas en una Puerta del Sol llena de gente, mientras contemplaba el escaparate de una librería. Hacía apenas cuatro horas del atentado cuando las Cortes escuchaban la emotiva comunicación, aunque no provocó el estupor de ningún diputado. A esas horas todo Madrid había oído contar cien veces, por el boca a boca, el asesinato de Canalejas.
Lo que había sucedido esa mañana en la Puerta del Sol era un ejemplo perfecto de propaganda por el hecho, el eufemismo con el que los anarquistas se referían a los más tremendos actos de terrorismo. Había sido el príncipe Kropotkin, el importante teórico del movimiento anarquista, quien fijara en el siglo XIX el principio “un acto puede hacer más propaganda que miles de panfletos”.
Esta idea, en manos de los hombres de acción curtidos en la lucha, de los fanáticos de gatillo fácil, de los desesperados dispuestos a morir y matar por la causa, había dado lugar a una táctica de combate terrible. Los regicidios, los magnicidios, son tan viejos como la Historia, ya están registrados en el Imperio Antiguo egipcio. Lo que siempre han perseguido estos atentados era eliminar a la cabeza del poder, para así apoderarse de él más fácilmente.
Sin embargo, con la teoría de la propaganda por el hecho, el movimiento anarquista del siglo XIX cambió el sentido de estas acciones. El terrorismo dejaba de ser un medio para convertirse en un fin en sí mismo. No importaba a quién se matara, sino que hubiese muertos que estremecieran a la sociedad, causar un impacto que anonadara al poder y provocara el estallido de la rebelión popular.
Del Corpus al 11-S.
Es una perversa teoría que llegaría a su culminación con el atentado contra las Torres Gemelas del 11-S, donde para los terroristas no importaba ninguno de sus muertos, sino el espectáculo logrado y su difusión a todo el mundo por la televisión en directo. Pero mucho antes de que Bin Laden aprovechara los hiperdesarrollados medios de comunicación de hoy, los anarquistas de finales del XIX y principios del XX se hicieron maestros en conseguir portadas en la prensa.
El 7 de noviembre de 1893, durante una representación del Guillermo Tell de Rossini en el Liceo de Barcelona, un militante anarquista lanzó desde el gallinero dos bombas Orsini sobre el patio de butacas. Causó 21 muertos indiscriminados, víctimas anónimas cuya eliminación no se sabía si favorecería o perjudicaría al movimiento libertario. No importaba, lo que se buscaba era la propaganda por el hecho.
| atentado en el Liceo de Barcelona |
Tres años después, también en Barcelona, ese terrorismo ciego alcanzaba su dimensión más monstruosa cuando un anarquista venido de Francia arrojó una bomba contra la procesión del Corpus, un acontecimiento popular que además estaba lleno de niños de primera comunión, y que provocó una docena de muertes. No es de extrañar que Kropotkin renegara horrorizado del monstruo que había creado su especulación teórica, y a finales del XIX condenara esa práctica de la propaganda por el hecho.
Sin embargo los activistas siguieron con su modus operandi del terrorismo, buscando aunar el magnicidio que, supuestamente, provocaría consecuencias políticas, con la propaganda por el hecho.Un momento cumbre se produjo con el atentado al cortejo nupcial de Alfonso XIII. Los anarquistas tenían una clara vocación regicida, extendida por todo el mundo, desde Japón a Italia, pero su favorito era sin duda el rey de España. Hasta cinco atentados sufrió, aunque fracasaron todos. El día de la boda de Alfonso XIII con la princesa inglesa Ena de Battemberg, Mateo Morral, un anarquista intelectual, bibliotecario de la Escuela Moderna de Ferrer Guardia, arrojó desde un balcón una bomba envuelta en flores sobre la carroza real cuando pasaba por la Calle Mayor.
El atentado falló en su propósito de liquidar al monarca, aunque provocó la muerte de 60 personas del público, sin embargo alcanzó un hito en la propaganda por el hecho, pues el exacto momento de la explosión fue captado por la cámara de un fotógrafo aficionado, un estudiante de 17 años que se la había comprado aquel mismo día, estimulado porque el periódico ABC ofrecía pagar cinco duros por las fotos del cortejo. Cuando apretó el disparador para impresionar la última placa que le quedaba, estalló la bomba entre los caballos, y esa fotografía daría la vuelta al mundo.
Asesinato anunciado.
Seis años después y muy cerca de la Calle Mayor, el anarquismo quiso repetir la combinación depropaganda por el hecho y magnicidio. La víctima esta vez sería el presidente del Consejo de Ministros, como se designaba entonces al jefe del Gobierno, José Canalejas. Canalejas era toda una figura de la escena política española, un auténtico hombre de Estado progresista y liberal; tras algunos escarceos republicanos en su juventud había entrado en el Partido Liberal, y siempre promovió una política reformista y de mejoras sociales, como recoge un libro publicado con ocasión del centenario por Ediciones Cinca titulado, precisamente, José Canalejas. La cuestión social. Canalejas concitaba la hostilidad despiadada de la extrema derecha por su progresismo –la Iglesia le declaró guerra a muerte por su Ley del Candado–, pero a la vez eso lo convertía para el extremismo anarquista en un enemigo peor que el más reaccionario de los gobernantes, pues con su política social entibiaba los ímpetus revolucionarios del pueblo. Pero para despertarlos estaba la propaganda por el hecho.
El propagandista sería esta vez un terrorista seguido por la policía, un auténtico asesino anunciado cuyos planes se conocían. El propio Canalejas le había contado a su esposa, poco antes de su muerte, que la policía había perdido la pista de un anarquista que “tengo el convencimiento de que nos dará algún disgusto serio; se llama Pardinas”. Pese a todo Canalejas seguía con su rutina de vida sencilla, con la mínima seguridad de un solo escolta.
A las once y media de la mañana del 12 de noviembre, tras haber despachado con el rey y pasado por su casa, Canalejas se dirigió al Ministerio de Gobernación (hoy Presidencia de la Comunidad de Madrid), paseando entre el gentío de la Puerta del Sol. Se detuvo ante el escaparate de la librería San Martín “cuando se le acercó un individuo de regular estatura y bien vestido, y sacando rápidamente una pistola Browning, disparó por detrás tres tiros sobre D. José Canalejas”, según cuenta la crónica de El Heraldo de Madrid, que añade los siguientes detalles.
La Puerta del Sol estaba llena de gente, hasta el punto de que Canalejas no llegó a caer al suelo, porque lo sujetó un criado del conde de Villagonzalo. Sobre el agresor se lanzó no solo el policía de escolta, dándole bastonazos, sino un héroe transeúnte llamado Víctor Galán Freig, a los cuales disparó antes de volver la pistola contra sí y suicidarse. Un médico que pasaba por allí, el doctor Sánchez de la Ribera, acompañó al cuerpo de Canalejas hasta Gobernación, a dos pasos, y comprobó que había sido alcanzado por un solo balazo, que le atravesó la cabeza entrando por detrás de la oreja izquierda, mortal de necesidad.
Pardinas había montado una escena auténticamente dramática delante de numeroso público, aunque no tuvo la suerte de que hubiera un fotógrafo allí sacando fotos en ese momento. Sin embargo los medios de comunicación eran cada vez más eficaces, y encontraron fórmulas para estremecer al público. El diario ABC publicó una portada con una fotografía en la que se veía a Pardinas disparando sobre Canalejas con el pie de foto “Asesinato del Sr. Canalejas”, y debajo, en letra más pequeña “Reconstitución fotográfica...”. Incluso se rodó un documental, una reconstrucción cinematográfica del atentado, en la que el papel de terrorista fue interpretado por un joven actor llamado Pepe Isbert.
La propaganda por el hecho había emprendido el camino que llevaba al 11-S.
Fuente: ABC
viernes, 30 de noviembre de 2012
Los reinos hispanos se hicieron provincias hace 179 años
Javier de Burgos diseñó la actual división provincial en un Real Decreto el 30 de noviembre del año 1833. El mapa permanece prácticamente igual 18 décadas después
Costó tiempo y paciencia dividir el territorio del que hoy es el Estado español. Primero fueron las «audiencias y las intendencias» de los borbones. Un intento de acotar los Reinos Hispanos que procedía de la época de los Habsburgo.
Las diferencias de talla de las circunscripciones y la heterogeneidad institucional provocaron ineficiencias a la hora de administrar justicia y forzaron a los ilustrados a poner orden en el asunto.
Se ideó una división más racional, con territorios de un tamaño parecido a imagen y semejanza de los Departamentos franceses.
Pero las prefecturas y subprefecturas de José Bonapartetampoco funcionaron, ya que los afrancesados nunca llegaron a tener el control de todos los reinos. También las Cortes de Cádiz fracasaron en su intento de aplicar racionalidad geométrica a la península Ibérica.
No fue hasta el año 1833 cuando el escritor Javier de Burgos trazó las líneas definitivas sobre el mapa, dibujando un enrejillado que permanecería en el tiempo casi intacto hasta nuestros días.
Tal y como cuenta el historiador de la Universidad de Valladolid, Mateo Martínez «la estructuración provincial de Javier de Burgos no siguió un criterio meramente geográfico del modelo francés, sino que tuvo un carácter histórico».
Centralización y racionalización
El Decreto vería la luz el 30 de noviembre de 1833 y hoy hace exactamente 179 años en el marco de una gran centralización administrativa que no traería consigo solo la provincia, sino la racionailzación de toda la administración. Se creó el «ministerio de Fomento», que se puso en manos de don Javier de Burgos.
La provincia nacía en palabras de De Burgos (recogidas por el historiador Mateo Martínez) como «un Centro de donde partiese el impulso para regularizar el movimiento de una máquina administrativa».
La España dibujada por Burgos tenía 49 provincias, no 50, y 14 regiones. Todas ellas tomarían el nombre de sus capitales, excepto las provincias de Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, que aun conservan sus denominaciones. Además se formaron 9.355 ayuntamientos.
El diseño tuvo en cuenta los modernos criterios de racionalidad, pero también se intentaron respetar las divisiones de los antiguos Reinos.
En el mismo camino de centralización en 1834 se fijaron otras entidades más pequeñas que la provincia. 463 núcleos de población con juzgados de primera instancia. La reforma iniciada por Javier de Burgos la continuaron los moderados a lo largo de todo el reinado de Isabel II, explica Martínez, aunque sufrió los envites constantes de las fuerzas de la oposición.
Recordemos que este fue un proyecto de los moderados, y que por lo tanto, encontraría siempre la oposición progresista, en especial en la cuestión del reparto de los municipios. Más tarde, los Republicanos Federales se opondrían al proyecto por su «excesivo centralismo».
En 1927 otro Decreto ley dividió el archipiélago canario en 2 mitades: la mitad oriental sería la Provincia de Las Palmas y la occidental, Santa Cruz de Tenerife.
Las circunscripciones crecerían en número con la anexión del entonces «Sahara español», hoy «Sahara occidental», y otros territorios del África Occidental, pero menguarían luego a golpe de independencia, volviendo casi a su número inicial.
Sin embargo, el resultado final es que, salvo pequeñas salvedades, el territorio español sigue en nuestro tiempo el trazo de Javier de Burgos.
Fuente: ABC
jueves, 15 de noviembre de 2012
Gibraltar y España
| Gibraltar, el Peñón disputado |
La Aventura de la Historia resume las claves del conflicto de la Roca, que revive ahora por el enfrentamiento de los pescadores españoles con las autoridades gibraltareñas y las celebraciones del Jubileo de Isabel II
Hace tres siglos, al comienzo de la Guerra de Sucesión, la armada anglo-holandesa de Rooke atacó y ocupó Gibraltar. En lugar de entregar la plaza al archiduque Carlos de Austria, el inglés se apoderó el Peñón en nombre de la reina Ana. Desde entonces, el Peñón se convirtió en una dolorosa historia de ocupación, guerras e inútiles gestiones diplomáticas entre España y Reino Unido. Hoy, la Roca es el último y anacrónico vestigio del colonialismo británico.
Gibraltar deja de formar parte de España
-Gibraltar deja de formar parte de España en el curso de la Guerra de Sucesión entre Felipe V y el archiduque Carlos de Austria. Los ingleses se apoderaron del Peñón en 1704, aprovechando que estaba desguarnecido.
-Tras la Paz de Utrecht en 1713, Felipe V se vio obligado a ceder a Inglaterra la ciudad y el castillo de Gibraltar. El texto prohíbe explícitamente el contrabando, asi como la prohibición de moros y judíos de asentarse en el Peñón.
-Por dos veces rechazó España un acuerdo de recuperar Gibraltar, uno en 1718 a cambio de que Felipe V detuviera su ofensiva sobre Italia, y otro a cambio de ceder Santo Domingo y recibir la Roca. España se negó en ambas ocasiones.
Intentos de recuperación
-En 1727, veintemil soldados españoles fracasaron en la toma de la Roca.
-Tras la guerra se construyó una línea fortificada que se apoyaba en los fuertes de San Felipe y Santa Bárbara. Junto a la zona neutral, en el lado español, surgió la ciudad de La Linea de la Concepción.
Avances de la colonia por el istmo
-El más feroz de los asedios duró 43 meses, desde 1779 a 1783.
- En los años 80 del siglo XVIII, Gran Bretaña se apoderó de todo el istmo. La línea fortificada fue demolida para que no la ocuparan los franceses en la Guerra de Independencia.
En la ribera del istmo los ingleses avanzaron sus posiciones 750 metros. En esta zona construyeron en los años ochenta un aeropuerto.
Un problema enquistado
- El contrabando, prohibido en el Tratado de Utrecht, fue un problema constante entre las relaciones británicas y españolas.
Una escala primordial en el camino a Suez
-El control del Estrecho incrementó su importancia cuando comenzó a funcionar el Canal de Suez. En esta fecha Gibraltar se había convertido en un mito patriótico para los ingleses.
Intento de permuta por Ceuta
-En el siglo XX, el puerto de Gibraltar se quedaba pequeño y era indefendible ante el nuevo rango de la artillería. Por eso se estudió la posibilidad de permutar Gibraltar por Ceuta, a lo que se negó Alfonso XIII.
Dos siglos de convivencia civil
-Durante la Guerra Civil, 4.000 republicanos llegaron a la colonia británica, lo que inclinó la opinión pública en contra de los sublevados.
-Franco convirtió a Gibraltar en un “asunto exterior” para desviar la atención de los graves problemas internos. En 1954 Isabel II visitó el Peñón para reafirmar la soberanía británica.
-En 1956 llegó el Comité de los 24 de la ONU, encargado de los asuntos de descolonización. Poco antes Estados Unidos establecía bases militares en España, declarándose neutral en el asunto.
Gibraltar llega a la ONU
-La postura de Londres es que Gibraltar no era un problema colonial, sino que el destino del Peñón dependía de la autodeterminación de sus habitantes. En el referéndum, de una población de 20.000 personas, menos de cien se mostraron partidarios de unirse a España. Madrid impidió a aviones británicos sobrevolar suelo español con destino a suelo gibraltareño.
-En 1969 el Parlamento de Londres aprobó la Constitución de Gibraltar en la cual se comprometía a mantener su dominio hasta que otro parlamentario dijera lo contrario. La reacción española fue cerrar la frontera.
Bloqueo, narcotráfico, contrabando
-Los problemas a día de hoy vigentes son: el lavado de dinero negro, el contrabando de tabaco y drogas y el trafico de mercancías peligrosas, así como la situación de paraíso fiscal que Gibraltar mantuvo hasta 2005.
-Se producen esporádicos choques por motivos de aguas jurisdiccionales entre los pescadores.
Trabas para un acuerdo
-Londres y Madrid tienen pocas diferencias sobre la utilización conjunta de la base militar y el aeropuerto, pero la postura de los lugareños impide que se llegue a un acuerdo.
Fuente: La aventura de la Historia
martes, 30 de octubre de 2012
CIRCULAR MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN 1º REPÚBLICA
“Vacante
el trono por renuncia de D. Amadeo de Saboya, el Congreso y el Senado
constituidos en Cortes Soberanas, han reasumido todos los poderes y proclamado
la República.
A
consolidarla y darle prestigio deben ahora dirigirse los esfuerzos de todas las
Autoridades que de este Ministerio dependen. Se la ha establecido sin sangre,
sin sacudimientos, sin la menor alteración del orden y sin disturbios; conviene
que se la sostenga para que acaben de desengañarse los que la consideraban
inseparable de la anarquía.
Orden,
libertad, justicia: tal es el lema de la República. Se contrariaría sus fines
si no se respetara e hiciera respetar el derecho de todos los ciudadanos, no se
corrigiera con mano firme todos los abusos y no se doblegara al saludable yugo
de la Ley todas las gentes. Se los contrariaría también si no se dejara ancha y
absoluta libertad a las manifestaciones del pensamiento y la conciencia, si se
violara el menor de los derechos consignados en el título I de la Constitución
de 1869. No se los contrariaría menos si por debilidad se dejara salir fuera de
la órbita de las leyes a alguno de los partidos en que está dividida la nación
española. Conviene no olvidar que la insurrección deja de ser un derecho desde
el momento en que universal el sufragio, sin condiciones la libertad y sin el
límite de la Autoridad Real la soberanía del pueblo, toda idea puede difundirse
y realizarse sin necesidad de apelar al bárbaro recurso de las armas… Se han de
reunir Cortes Constituyentes que vengan a dar organización y forma a la
República; no se repetirán en los próximos comicios las ilegalidades de otros
tiempos. No se cometerán ya las coacciones, los engaños, las violencias, los
fraudes que tanto falsearon otras elecciones: no quedará por lo menos sin
castigo el que los cometa. Sin un profundo respeto a la ley sería la República
un desengaño más para los pueblos; y los que componemos el Poder Ejecutivo no
hemos de defraudarles, sin consentir que se les defraude la última esperanza.”
Circular del Ministerio
de la Gobernación a todos los gobernadores de provincias del 14 de febrero de 1873.
COMENTARIO
1. Estamos
ante un texto primario de carácter
político, ya que se trata de una circular dirigida a todos los gobernadores de provincias, que serían pues
los destinatarios del mismo. Personajes muy importantes en ese momento en
España, ya que, dado el carácter centralizador del Estado liberal hasta
entonces, eran los encargados de las fuerzas del orden, del control de los
alcaldes, etc. El autor del documento es el Ministerio de la Gobernación, posiblemente,
este texto pertenezca más concretamente a Francisco
Pi y Margall, un intelectual y político español que fue ministro de
Gobernación y segundo presidente de la Primera República española. Este
político español presentó una Constitución Republicana Federal ante las Cortes
en julio de 1873, Constitución que, sin embargo, no fue aprobada.
2. La
finalidad perseguida por el autor con este texto es, ante la proclamación de la
República el 11 de febrero de 1873, garantizar un clima estable basado en el orden, la libertad y la justicia, pero
evitando, por supuesto, las posibles insurrecciones que puedan tener lugar por
parte de partidos políticos, o de grupos de personas cuyas ideologías eran
diferentes a la republicana. Por supuesto, su intención es también la de consolidar y prestigiar la República, tratando
de convencer de que es éste el mejor método de gobierno y que debe, por ello,
instaurarse correcta y pacíficamente. Reconoce la soberanía popular y el sufragio universal, y critica las frecuentes corruptelas presentes
durante todo el período liberal.
3. En
cuanto a las circunstancias
espacio-temporales, debemos señalar que el texto se encuentra escrito en el
penúltimo año del sexenio revolucionario (1868-1874), concretamente tres días
después de que Amadeo de Saboya, (monarca de España durante dos años en los que
trató de instaurar una monarquía constitucional dirigida por una dinastía
extranjera con gran popularidad debido a la unificación de Italia), presentara
su renuncia al trono, siendo aceptada ésta por las Cortes. Amadeo abandonó
España dando como consecuencia la sensación de país ingobernable y contrario a
una monarquía democrática, puesto que existió una gran inestabilidad debido a
la gran oposición que Amadeo recibió por parte de moderados, de la Iglesia, de
la élite del dinero, así como por parte de los carlistas, los sectores
republicanos, y los grupos populares. Esta amplia oposición al monarca tuvo
lugar desde su llegada al trono y supuso numerosas dificultades a su reinado,
por lo que hubo seis ministerios en los dos años que gobernó, e incluso
intentaron asesinarle. Todo esto terminó por desembocar en la renuncia ya
señalada del rey que cita el documento propuesto ("Vacante el trono por
renuncia de D.Amadeo de Saboya,"); y que desembocará, asimismo, en la
proclamación de la República por parte del Senado y el Congreso, considerados
garantes de la Soberanía Nacional. Dicha aprobación fue, sin embargo, un
fraude, porque la gran parte de la Cámara era monárquica y votaron la República
únicamente como una manera de ganar tiempo para restablecer posteriormente a
los Borbones.
4. .
Podemos hacer una división del texto en tres
partes distintas. La primera correspondería a la primera frase, en la que se presenta la situación, citando la dimisión de Amadeo de Saboya y la
proclamación posterior de la primera República. La segunda parte englobaría las
dos siguientes líneas dónde se apela a la unión
y al esfuerzo común para conseguir que las autoridades de cada provincia puedan
mantener el orden y la fuerza de la ley
y demostrar, además, a aquellos que consideraban la República inseparable de la
anarquía que estaban equivocados. La tercera y última parte del documento sería
el texto restante, donde se señalan las reformas
y acciones que deben realizarse para evitar errores del pasado y no volver
a defraudar al pueblo.
Pi i Margall destaca en
este documento que el nuevo régimen no ha nacido fruto de una insurrección,
sino de manera pacífica, “sin sangre, sin sacudimientos”. Gran contraste si
analizamos el convulso siglo XIX español hasta el momento, en el que las
guerras civiles, los pronunciamientos militares, las revueltas populares, etc.,
han sido una constante en nuestro devenir.
La República debe
superar todos los vicios del pasado: debe asegurar el orden, respetándose las
leyes; debe preservar las libertades y derechos de los ciudadanos,
especialmente el de expresión y conciencia; reconocer el sufragio universal
masculino, por lo que carece de justificación ningún tipo de insurrección al
poder expresarse libremente todos los ciudadanos y estar representados en las Cortes todas las tendencias políticas.
Reconoce la soberanía popular, sin que la limite ninguna autoridad real. No se
cometerán en lo sucesivo fraudes electorales tan comunes durante el régimen
isabelino. En definitiva, la República supondrá el establecimiento de un auténtico
régimen democrático en el que todos los ciudadanos estén representados independientemente de su riqueza y de su ideología.
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