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miércoles, 1 de junio de 2016

Dibujo de la I República española

revista La Flaca 28 de marzo de 1873


  1. La fuente consiste en un documento iconográfico de fuente primaria y de temática política. Publicado en la revista republicana y federal catalana La Flaca en marzo de 1873. Esta publicación fue editada entre 1869 y 1876. Escrita en castellano tenía tirada nacional,y  constaba de 4 páginas. Es un documento de carácter público
  2. En el dibujo aparece una escena a color bastante compleja. Sobre un fondo que parece representar la fachada del Congreso figura en su centro 4 banderas de España y delante un estandarte con el título República Española 1873. Centrando la viñeta aparece  la alegoría de la 1ª República representada como la niña bonita, una mujer joven con gorro frigio y túnica blanca. A ambos lados se dibujan políticos de la República, pudiendo identificarse a su derecha a Castelar y Pi i Margall y a su izquierda a Figueras. Debajo de la escalinatas del Congreso se muestran una serie de banderas y personajes que simbolizan a una serie de países unos a favor y otros dando la espalda a la República española. Así, se distinguen las repúblicas de EEUU, Francia y Suiza que dan la bienvenida a nuestra República con una actitud de respeto y admiración, mientras que el resto de personajes le dan la espalda. Entre éstos podemos identificar a la derecha de la imagen a un rico comerciante que simboliza a Gran Bretaña, el cual habla animadamente con el zar ruso Alejandro II y con el emperador alemán Guillermo I. En el lado izquierdo distinguimos al presidente francés Thiers acompañado del rey de Italia Victor Manuel II. Al pie de la imagen a aparece una frase que dice "Pese a quién le pese aquí la tienen ustedes" refiriéndose a la República española.
  3. Sin duda en esta caricatura se hace una defensa de la I República española, destacándose tanto sus principales apoyos internos como externos. Aunque no muy numerosos, el nuevo régimen político tuvo que apoyarse casi exclusivamente en los diversos partidos republicanos existentes entonces, especialmente en los unitarios y en los federales. Cabe destacar el hecho de que el contexto internacional no es demasiado favorable a nuestra república, predominando las monarquías que por esencia se oponen al régimen republicano (Rusia, Alemania, Gran Bretaña, Italia). Todas miran con recelo a nuestro nuevo régimen político. Esta carencia de apoyos externos e internos (oposición de alfonsinos, carlistas, constitucionalistas e intransigentes) sin duda influyó en el breve recorrido histórico que tendrá nuestra I República.
  4. La I República fue el régimen político vigente en España tras la abdicación de Amadeo de Saboya en febrero de 1873. Fue proclamada por las Cortes en sesión conjunta el 11 de febrero de 1873 y duró hasta el 29 de septiembre de 1874 cuando el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto inició la Restauración borbónica. Fue una experiencia corta, caracterizada por la inestabilidad política. En sus primeros 11 meses se sucedieron 4 presidentes del ejecutivo, hasta que el golpe de estado del general Pavía el 3 de enero de 1874 puso fin a la República federal proclamada en junio de 1873 dando paso a la República autoritaria del general Serrano, líder del partido constitucional. El período republicano estuvo marcado por 2 golpes de estado fracasados de los radicales y 3 conflictos armados simultáneos: la 3ª Guerra carlista, la sublevación cantonal y la Guerra de los 10 años de Cuba.



sábado, 30 de enero de 2016

COMENTARIO IMAGEN AMADEO I ANTE EL CADÁVER DE PRIM.


Amadeo I de Saboya ante el cadáver de Prim. Antonio Gisbert Pérez. 1870


  1.  El documento consiste en un grabado a color  realizado por el pintor Antonio Gisbert en 1870. Representa al futuro rey Amadeo I velando el cadáver del presidente de gobierno Juan Prim. Aunque está fechado en 1870, no pudo ser realizado en ese año ya que Amadeo no llegó a España hasta el 30 de diciembre de 1870, trasladándose desde Cartagena hasta Madrid donde veló el cadáver el día 2 de enero de 1871. Por consiguiente las fechas no cuadran. Es una fuente primaria y de temática política. El autor Antonio Gisbert estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y, posteriormente, en 1856, en las ciudades de Roma y ParísRepresenta una tendencia pictórica de la segunda mitad del siglo XIX, la pintura de grandes acontecimientos en relación con la historia de cada país. Es la «pintura de historia» o «realismo retrospectivo», pues pretende representar con realismo hechos del pasado histórico nacional. En España representó los ideales liberales. Fue director del Museo del Prado entre los años 1868 y 1873Gisbert acude a Cartagena a recibir al monarca, al que ya conocía de antes,  y pintará dos retratos suyos en traje de gala, convirtiéndose poco menos que en pintor áulico. 
  2. La imagen muestra a Amadeo I junto al cadáver de Prim, asesinado días antes en la calle del Turco. Se encuentran dentro de la Basílica de Atocha. En la obra muestra de forma clara la soledad del rey ante el presidente del gobierno, su principal mentor y valedor. Detrás del rey aparecen algunos militares y políticos del momento, entre los que es posible distinguir al regente el general Serrano. A la izquierda de la imagen unos eclesiásticos, quizás el obispo de Madrid  acompañado por sacerdotes, se acercan al féretro para seguramente dar inicio a un servicio religioso por la muerte del difunto. La imagen de soledad del futuro rey Amadeo I quizás es premonitoria de lo que va a ser su futuro reinado, ya que supuso el fracaso del primer experimento de monarquía democrática en España.
  3. Juan Prim fue asesinado el 27 de diciembre en Madrid. Los autores de su muerte se desconocen, aunque las más recientes investigaciones apuntan a que podrían estar implicados el general Serrano, regente del reino, y el duque de Montpensier, cuñado de Isabel II y pretendiente al trono tras la marcha de ésta. La frustración del duque al no ser elegido por las Cortes como rey de España ante la feroz oposición de Prim sin duda pudo animarle a conspirar contra el presidente del gobierno de acuerdo con el general Serrano, líder de los unionistas y partidario del Antonio de Orleans al trono. El duque había financiado la revolución llamada "La Gloriosa", por lo que tanto Prim como Serrano le debían favores. Su matrimonio con la hermana de la reina Isabel y el hecho de ser hijo del ex-rey de Francia Luis Felipe de Orleans le añadían méritos para ser el mejor candidato al trono español. Pero chocó con la clara oposición de Prim, partidario del duque de Aosta cuyo principal mérito era ser hijo del rey del Piamonte el liberal Victor Manuel II, responsable de la unificación italiana. Amadeo I nunca logró hacerse popular en España a pesar de sus cualidades personales. Salvo Prim, nadie creyó en él. Por eso su reinado fue corto y estuvo plagado por toda clase de conflictos políticos, sociales, independentistas. Tuvo que hacer frente a una oposición enorme (alfonsinos, unionistas, carlistas, Iglesia, republicanos, anarquistas, independentistas cubanos), a un intento de asesinato anarquista y a dos guerras: la 3ª Guerra carlista, desde 1872, y la continuación de la Guerra de los 10 años en Cuba, que había comenzado en 1868. Además, las divisiones dentro del partido progresista entre los constitucionalistas y los radicales le privó a su reinado de una estabilidad política que era imprescindible para el futuro del régimen. Por todo ello, el 11 de febrero de 1783, Amadeo I renunció al trono español y regresó a Italia. Ese mismo día el Senado y el Congreso, reunidos en sesión conjunta, proclamarán la República española.

miércoles, 20 de enero de 2016

COMENTARIO JUNTA REVOLUCIONARIA DE SEVILLA


ESPAÑOLES: La Junta revolucionaria de Sevilla faltaría al primero de sus deberes si no empezara por dirigir su voz a los habitantes todos de esta provincia y a la nación entera, manifestándoles los principios que se propone sustentar y defender como base de la regeneración de este desgraciado país, cuyo entusiasmo no ha podido entibiar tantos siglos de tiranía y cuya virilidad no han podido debilitar tantos años de degradación.
1º) La consagración del sufragio universal y libre como base y fundamento de la legitimidad de todos los poderes y única verdadera expresión de la voluntad nacional.
2º) La libertad absoluta de imprenta, sin depósito, fianza ni editores responsables, y sólo con sujeción a las penas que marca el código para los delitos de injuria y calumnia.

3º) La consagración práctica e inmediata de todas las demás libertades, la de enseñanza, la de cultos, la de tráfico e industria, etc., y la reforma prudente y liberal de las leyes arancelarias, hasta que el estado del país permita establecer de lleno la libertad de comercio.
4º) La abolición de la pena de muerte y el planteamiento del sistema penal penitenciario.

5º) La seguridad individual eficazmente garantizada, así como la absoluta inviolabilidad del domicilio y la correspondencia. [...]
8º) Igualdad en la repartición de las cargas públicas. [...]
11º) Cortes constituyentes por sufragio universal directo, para que decreten una Constitución en armonía con las necesidades de la época [...].
¡¡Viva la libertad!! ¡¡Abajo la dinastía!! ¡¡Viva la Soberanía Nacional!!

                                                                                                       Sevilla, 20 de septiembre de 1868 

  1. El documento hace referencia a un extracto del Manifiesto que la Junta Revolucionaria de Sevilla publicó el día 20 de Septiembre de 1868, un día después de que se redactara el documento rebelde titulado "España con honra",  que significó el disparo de salida de la Revolución de 1868. Es un texto de fuente primaria y de temática política. Los autores son los miembros de esa Junta provisional revolucionaria, el documento es de carácter público y estaría destinado al conjunto del pueblo sevillano pretendiéndose que éste diera su apoyo a la sublevación.
  2. La Junta sevillana hace una exposición de principios cuya finalidad es conseguir la regeneración política de este país tras siglos de absolutismo borbónico que han hecho de España una nación desgraciada y degradada. Las reivindicaciones que se postulan se pueden agrupar en:
    • la defensa del sufragio universal directo (sin intermediarios) como fuente legítima de poder, por el que se elegirán unas Cortes constituyentes que hagan una Constitución democrática.
    • Una amplísima declaración de derechos, tales como la libertad de expresión, la de enseñanza, libertad religiosa, de comercio, de actividades empresariales, inviolabilidad del domicilio y secreto El documento en cuestión de la correspondencia.
    • También se defiende la abolición de la pena de muerte y la reforma del sistema penitenciario.
    • Se plantea una tímida política librecambista como paso previo a una posterior rebaja arancelaria de calado.
    • La necesidad de una reforma fiscal que obligue a todos los ciudadanos a contribuir mediante el pago de impuestos a sostener económicamente al Estado.
    • Finalmente, se hace una defensa de la soberanía nacional y de la libertad y un rechazo profundo de la dinastía borbónica.
  3. La proclama de la Junta revolucionaria de Sevilla guarda muchos puntos en común con el Manifiesto de los sublevados "España con honra", aunque lo sobrepasa por la izquierda. En efecto, la defensa de la soberanía nacional, del sufragio universal directo, de una amplia cobertura de derechos y libertades, etc, son coincidentes en ambos documentos, representando claramente una ideología liberal muy cercana a los postulados del partido demócrata. Igualmente su crítica radical a la monarquía borbónica y la necesidad de convocar una elecciones a Cortes Constituyentes  lo sitúan en la línea de lo defendido por los líderes de  "La Gloriosa".  Y es que el partido demócrata fue uno de los coaligados para acabar con Isabel II y los Borbones, y que tras la firma del Pacto de Ostende consiguieron junto con los unionistas y los progresistas ponerse de acuerdo para preparar una revolución que acabara con el régimen isabelino. El apoyo de las clases populares era fundamental para el triunfo de la Septembrina, y en ello tendría un papel fundamental los demócratas movilizando al pueblo mediante las insurrecciones en las calles y plazas y con la formación de Juntas revolucionarias que destituyeran a las autoridades del régimen anterior por nuevos cargos políticos que apoyasen el cambio político hacia un nuevo régimen más liberal y democrático. Pero esta proclama va más allá del ideario fundamental de los militares sublevados, más conservadores ideológicamente. Eso se puede ver en dos aspectos de este documento: en concreto en los aspectos penales, con solicitud  de la supresión la pena de muerte y una reforma del sistema penitenciario que acabara con los castigos y la tortura en las cárceles y con las detenciones arbitrarias; e igualmente en la reclamación de una reforma fiscal que fuese encaminada a aliviar las cargas impositivas de las clases populares que las asfixiaban económicamente (seguramente reivindicarían una rebaja del impuesto de consumos) y la aplicación de impuestos a las clases adineradas que eran las que deberían de contribuir en mayor cuantía a las arcas del Estado. Estos aspectos sociales de las reivindicaciones de la Junta de Sevilla y de otras Juntas del país no serían respetados por los sublevados una vez que triunfara la Revolución.
  4.  Tras el triunfo de la Gloriosa en Septiembre de 1868, en España se formó un doble poder: por un lado el Gobierno provisional, formado por los líderes de la revuelta: Prim, Serrano, Topete, Sagasta, Figueroa, etc, miembros de los partidos progresista y unionista, dejando al margen del gobierno a los demócratas; por otro lado, las Juntas locales revolucionarias, en manos de los demócratas y que se hicieron con el poder municipal. Ambas instituciones políticas no podían coexistir. Era necesario que una se impusiera a la otra. Mientras que el Gobierno provisional contaban con el apoyo de los elementos más moderados de la revolución, a saber, parte del Ejército, clase medias y altas,  militares, funcionarios..., por el contrario las Juntas eran apoyadas por las clases populares urbanas. En este conflicto acabó imponiéndose el Gobierno provisional, que obligó a las Juntas a disolverse a cambio de cumplir parte del programa político de estas últimas,  dejando para más adelante el apoyo a las medidas más sociales tales como la desaparición de los consumos y de las quintas. Con este triunfo del Gobierno provisional, los elementos más moderados de la revolución se hicieron con ella, despojándola de sus veleidades más radicales y extremas. Hasta que no se produzca el triunfo de la 1ª República española en 1873, el ideario revolucionario demócrata y republicano no se impondrá, y tan solo por unos cuantos meses, ya que fracasará ostensiblemente a finales de 1873.


sábado, 21 de diciembre de 2013

Caricatura Prim jugando a la gallina ciega


 


Aunque carece de título esta ilustración es harto expresiva de su propósito de satirizar la busca de un candidato al trono. Representa la fachada del Palacio Real de Madrid, en la que dice “Se alquila”, y en sus jardines bailan en círculo jugando a la gallina ciega los diversos candidatos al trono de España: Montpensier, el príncipe Alfonso, el Pretendiente carlista Carlos VII, Don Amadeo de Saboya, el ex-rey de Portugal don Fernando de Coburgo, Leopoldo de Hohenzollern, y Espartero. Prim está con los ojos vendados tratando de coger a uno, aconsejado por Don Juan Bautista Topete, que le dice “A la derecha...”, y por Don Pascual Madoz o bien el general Serrano, que le dice “A la izquierda...”, Prim, llamado aquí “Prim... ero” pues se le llegó incluso a mencionar como posible candidato, dice “Siga la danza”, Una joven dama (la República), saliéndose del corro, exclama “-Sígala V. si le conviene, que a mí no me gustan los tuertos”. Un can orina al pie de una de las estatuas de los antiguos reyes.

Esta ilustración, escogida entre tantas otras referentes a la cuestión sucesoria, deja bien claro, en primer lugar, la filiación republicana de La Flaca, que no ve otra solución al problema dinástico que la República. Sus críticas van contra Prim y los unionistas, que hicieron una Revolución de carácter liberal al grito de “España con honra” y que luego quedó desvirtuada y dio lugar a otra monarquía. La sátira alcanza  al príncipe Alfonso, a todos los gobernantes independientemente de su matiz político, y a los candidatos al trono, a quienes ridiculiza representándoles en caricatura.
¿Quiénes son estos candidatos al trono español?.
  1. El duque de Montpensier. Hijo del rey francés Luis Felipe I de Orleans, tras los sucesos de 1848 tuvo que emigrar a España. Casado con Luisa Fernanda de Borbón, hermana de Isabel II, fue el responsable de la muerte del infante Don Enrique de Borbón en duelo; tras este suceso quedó descartado como aspirante al trono de España. En la votación para elegir rey, el duque obtuvo solo 27 votos de los diputados reunidos en Cortes. Es sospechoso de estar detrás del asesinato de Prim, opuesto a su nombramiento como rey. Contó con el apoyo del partido Unión Liberal. Napoleón III se opuso a su nombramiento debido a la enemistad existente entre las dos familias reinantes francesas.
  2. Carlos VII, el candidato carlista. Fue pretendiente al trono de España desde 1868 tras abdicar en él su padre, hasta el año 1909, fecha de su muerte. Fue el responsable de la orden que dio inicio a la 3ª guerra carlista (1872-76), que acabó con la derrota de Carlos VII, que tuvo que exiliarse en Francia.
  3. Baldomero Espartero, héroe de la 1ª guerra carlista, gracias a él los liberales derrotaron a los tradicionalistas;  líder del partido progresista durante bastantes años. El viejo general reunía las condiciones de héroe popular y mito de la revolución liberal, pero durante su regencia (1840-1843) había fracasado como elemento equilibrador del sistema. Su candidatura quedó desechada. Obtuvo solo 8 votos de los diputados.
  4. El príncipe Alfonso de Borbón. Hijo de la reina Isabel II, exiliada tras el triunfo de la Gloriosa, fue invalidada su candidatura ante la negativa de Prim a aceptar un candidato borbónico, a pesar de la abdicación de la destronada Isabel II en favor de su hijo, en junio de 1870. Obtuvo 2 votos en las Cortes.
  5. El príncipe Leopoldo de Hohenzollern, de Prusia. Pronto encontró la negativa de Napoleón III, que, en plena rivalidad con Prusia, entendía como una amenaza próxima el hecho de que dos territorios fronterizos con Francia estuvieran encabezados por miembros de la misma casa real. Incluso de aquí nació el pretexto para el inicio de la guerra franco-prusiana (1870-1871).
  6. Fernando de Coburgo, padre del rey de Portugal.  En su candidatura subyacía la vieja cuestión de la unión ibérica, que siempre había levantado suspicacias en el país vecino. Ni Francia ni el Reino Unido querían que en la península ibérica surgiera un único estado fuerte que pudiera rivalizar con ellos.
  7. Amadeo de Saboya,  hijo del rey de Italia,  lo reunía todo para el cargo: procedente de una antigua dinastía (enlazada con la española) progresista y católico. El 16 de noviembre las Cortes Constituyentes eligieron al nuevo rey de España, con el nombre de Amadeo I, por 191 votos a favor, 100 en contra y 18 abstenciones.
    Su aceptación distaba de ser unánime. En realidad fue la labor de Prim y el apoyo de los progresistas lo que le permitió acceder al trono. Los otros partidos integrantes de la coalición monárquico-democrática seguían manteniendo sus reservas. Sin embargo contó con el apoyo de toda Europa, deseosa de frenar el republicanismo en España, aunque no con el visto bueno del Vaticano, debido a que su padre Victor Manuel II, fue responsable de la unificación italiana y de la pérdida de los Estados Pontificios por parte de la Santa Sede.

 

De arriba a abajo y de izquierda a derecha los candidatos al trono: el duque de Montpensier, Carlos VII, Espartero, el príncipe Alfonso, Leopoldo de Hohenzollern, Fernando de Coburgo y Amadeo de Saboya.

¿Quién era Prim, que aparece en la caricatura como el personaje principal ?

Juan Prim fue un militar y político liberal español del siglo XIX que llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros de España. En su vida militar participó en la Primera Guerra Carlista y en la Guerra de África, donde mostró relevantes dotes de mando, valor y temeridad. Tras la Revolución de 1868 se convirtió en uno de los hombres más influyentes en la España del momento, patrocinando la entronización de la Casa de Saboya en la persona de Amadeo I. Líder del partido progresista y principal protagonista de la Gloriosa. Fue presidente del gobierno tras la aprobación de la Constitución de 1869 y el encargado de buscar un rey para el trono vacante. Murió asesinado poco después de la elección de Amadeo como rey de España.
Juan Prim




viernes, 20 de diciembre de 2013

El general Prim no murió estrangulado


restos momificados del general Prim


El general Prim no murió estrangulado sino a consecuencia de las heridas de bala que sufrió en el atentado del 27 de diciembre de 1870, según un estudio de su momia elaborado por expertos de la Universidad Complutense de Madrid y de la de Alcalá presentado hoy.
Las marcas que presenta en el cuello el cuerpo embalsamado del que fue presidente del Gobierno español de septiembre de 1869 a diciembre de 1870 se corresponden "con fenómenos post-morten, en relación con la presión ejercida de forma prolongada tras la muerte por elementos de la vestimenta".
Ni en la exploración externa ni en el TAC practicado al cadáver se ha encontrado "ningún elemento" que indique "la existencia de una violencia ejercida en vida sobre la zona cervical", según determinan en su informe los expertos de las Facultades de Medicina de la Complutense y de la Universidad de Alcalá de Henares que examinaron el cadáver el pasado 23 de noviembre en Reus (Tarragona), donde se encuentra.
"A nivel cervical se observa integridad de todas las estructuras anatómicas, sin lesiones en la laringe ni en el cartílago hioides y (...) sin signos de edema o hemorragia", lo que hace descartar la teoría del estrangulamiento por lazo que defienden científicos de la Universidad Camilo José Cela.
Ratifican estas conclusiones con los resultados obtenidos de la tomografía axial computada (TAC) practicada a la momia de Prim el 29 de septiembre de 2012 por el director del servicio de radiología del Hospital Universitario Sant Joan de Reus, el doctor José Ángel Abreu, quien tampoco encontró "signos radiológicos de aplastamiento de la laringe".

Herida grave por arma de fuego

Los resultados de esta prueba confirman, al igual que el examen de los expertos de las dos universidades madrileñas, que el entonces presidente del Gobierno sufrió "una herida grave por arma de fuego en el hombro izquierdo y la mano derecha", tras lo que cayó sobre el brazo izquierdo.
A consecuencia de los balazos y la caída, "los trayectos vasculares cercanos pudieron sufrir una laceración traumática, produciéndose en cualquier caso un intenso sangrado con muy probable shock hemorrágico y por dolor".
Las conclusiones del informe multidisciplinar de estas dos universidades, encargado por la Sociedad Bicentenario Prim, discrepan de las alcanzadas también este año por científicos de la Universidad Camilo José Cela, quienes consideran que los surcos y marcas en el cuello de la víctima eran "compatibles con una posible estrangulación a lazo".
Este equipo de expertos determinó que los surcos en el cuello "encajan así en una necesidad de los asesinos de Prim de no permitir la recuperación del mismo, del que asustaban tanto su fortaleza física como su fortuna de salir indemne".
El general Prim viajaba en un coche de caballos el 27 de diciembre de 1870 cuando fue víctima de una emboscada en la madrileña calle del Turco, recibiendo balazos en el hombro izquierdo y la palma de la mano derecha, de la que perdió el cuarto dedo.
Agencia EFE

domingo, 15 de diciembre de 2013

caricatura Amadeo de Saboya




Nos encontramos ante una caricatura  publicada en la revista satírica La Carcajada en febrero de 1873. Es por tanto una fuente primaria y de temática claramente política. En la imagen aparecen representados una serie de políticos del momento en el salón del trono del Palacio Real de Madrid. Éste se encuentra vacante como lo demuestra la presencia de los atributos de la monarquía (el cetro y la corona) sobre el trono y un letrero que pone "se alquila". Los personajes que aparecen de izquierda a derecha son:  el rey Amadeo de Saboya,  el presidente del gobierno Manuel Ruiz Zorrilla, el Presidente del Congreso Nicolás María Rivero, y el Ministro de Estado Cristino Martos.  El número 191 que figura en la espalda de Amadeo se corresponde con el número de votos que obtuvo en  las Cortes en noviembre de 1870 y en las que salió elegido rey. Además lleva colgado un bolso en el que figura el escudo de la casa de Saboya. Está en actitud de marcharse y con el pie derecho aleja una cesta de regalos acercándola a los otros personajes de la viñeta, mientras que con el dedo la señala igualmente. El presidente del gobierno Ruiz Zorrilla mira a Amadeo con gesto de reprobación ante su  marcha inminente. En la cesta aparecen los problemas que tenía el régimen y ante los cuáles el rey decide rendirse: un hombre negro con la bandera de Cuba representa la guerra de los 10 años entre los independentistas cubanos y las tropas españolas que entonces estaba en su apogeo, al lado un folleto con el título de "cuestión de hacienda, déficit" hace referencia al enorme problema deficitario que presentaba la hacienda española; en uno de los lazos que cruza la cesta se puede leer "transferencias", sin duda relacionado con la corrupción política presente durante el reinado de Amadeo: al lado aparece un hombre y un niño que se pueden identificar con Cánovas del Castillo y el príncipe Alfonso, opuestos al régimen amadeista, y líderes de los moderados partidarios de la restauración borbónica. Sobre otro lazo se puede leer sobre los colores de la bandera de España la palabra "quintas", tremendamente impopulares para las clases bajas y una de sus principales reivindicaciones en sus protestas por la pesada contribución que les exigía; a continuación una serie de hombrecillos todos armados y uno con una cruz en la mano, con sombreros de color blanco representan a los carlistas, que desde 1872 se habían sublevado contra el rey iniciando la 3ª guerra carlista. Finalmente, aparece otro folleto con el lema "clero", una parte del cual apoyaba al carlismo y el resto la restauración borbónica, y por tanto contrarios al rey Amadeo considerado un intruso y que apoyó la libertad de cultos presente en la Constitución de 1869. Más allá de Ruiz Zorrilla se encuentran Rivero y Martos, el segundo descorre una cortina con una mano y señala con la otra a lo que se muestra detrás de ella mientras que Rivero le manda callar acercándose el dedo a la boca, atento a la conversación entre Amadeo y Ruiz Zorrilla. La escena que aparece en el extremo derecho de la imagen muestra a una mujer joven con gorro frigio (símbolo de la libertad y del republicanismo) que como una Marianne representa el nuevo régimen republicano que sustituirá a la monarquía amadeista. Detrás de la alegoría a la República está un personaje también con gorro frigio y que enarbola una bandera española con el lema República Federal; se trata sin duda del político  Emilio Castelar, una de las principales figuras del republicanismo español.

Hagamos un breve semblanza sobre los personajes que aparecen en la caricatura y el momento histórico al que se refiere. Tras la aprobación de la Constitución de 1869 que establecía un régimen monárquico para España, la principal tarea de los nuevos gobernantes era buscar un rey constitucional y democrático que ocupara el trono. El candidato más idóneo fue Amadeo de Saboya, segundo hijo del rey de Italia Victor Manuel II, rey liberal y responsable de la unificación italiana. Fue el primer rey elegido por un Parlamento. Consiguió 191 votos por 60 de la República. Sin embargo contó con el rechazo de gran parte del país: de los carlistas, republicanos, de la aristocracia borbónica, de la Iglesia, e incluso del pueblo. Todos lo veían como un intruso. Durante el inicio de 1873 se recrudeció la guerra de cuba y empezó la 3ª guerra carlista, lo que unido a la fragmentación de la coalición gubernamental lo convenció de su renuncia al trono, hecho que se produjo finalmente el 11 de febrero de 1873. Por la tarde de ese mismo día una alianza entre republicanos y radicales proclamaron la República en sesión conjunta de las Cortes.
Manuel Ruiz Zorrilla fue miembro del partido progresista participando directamente en la revolución de 1868. Enfrentado a Sagasta en su lucha por ser jefe del partido progresista tras el asesinato de Prim en 1870, fundó el Partido Radical en 1871. En 1873 era presidente del gobierno cuando Amadeo renunció a la corona, y trató de convencer al rey de que no lo hiciera. Tras la marcha del rey, Ruiz Zorrilla se retiró de la vida política hasta que terminó la I República española.
Nicolás Mª Rivero fue jefe del partido demócrata. Presidente del Congreso durante el reinado de Amadeo, cuya candidatura al trono apoyó con Prim y Ruiz Zorrilla, cuando el rey renunció impulsó la proclamación de la I República.
Cristino Martos, miembro del partido demócrata, participó en las conspiraciones de 1866, por lo que tuvo que exiliarse de España para volver en 1868 tras el triunfo de la Gloriosa participando en la Junta revolucionaria. Durante el reinado de Amadeo fue nombrado ministro de Estado. Durante la Restauración se acercó al partido liberal de Sagasta.
Emilio Castelar, líder del Partido Republicano, participó en la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II.  Fue elegido diputado en las Cortes Constituyentes, defendiendo la opción republicana hasta que terminó la monarquía de Amadeo y se proclamó la I República, de la que fue su último presidente.


Amadeo de Saboya
Manuel Ruiz Zorrilla
Cristino Martos
Emilio Castelar y Nicolás Mª Rivero


martes, 30 de octubre de 2012

CIRCULAR MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN 1º REPÚBLICA


 “Vacante el trono por renuncia de D. Amadeo de Saboya, el Congreso y el Senado constituidos en Cortes Soberanas, han reasumido todos los poderes y proclamado la República.
A consolidarla y darle prestigio deben ahora dirigirse los esfuerzos de todas las Autoridades que de este Ministerio dependen. Se la ha establecido sin sangre, sin sacudimientos, sin la menor alteración del orden y sin disturbios; conviene que se la sostenga para que acaben de desengañarse los que la consideraban inseparable de la anarquía.
Orden, libertad, justicia: tal es el lema de la República. Se contrariaría sus fines si no se respetara e hiciera respetar el derecho de todos los ciudadanos, no se corrigiera con mano firme todos los abusos y no se doblegara al saludable yugo de la Ley todas las gentes. Se los contrariaría también si no se dejara ancha y absoluta libertad a las manifestaciones del pensamiento y la conciencia, si se violara el menor de los derechos consignados en el título I de la Constitución de 1869. No se los contrariaría menos si por debilidad se dejara salir fuera de la órbita de las leyes a alguno de los partidos en que está dividida la nación española. Conviene no olvidar que la insurrección deja de ser un derecho desde el momento en que universal el sufragio, sin condiciones la libertad y sin el límite de la Autoridad Real la soberanía del pueblo, toda idea puede difundirse y realizarse sin necesidad de apelar al bárbaro recurso de las armas… Se han de reunir Cortes Constituyentes que vengan a dar organización y forma a la República; no se repetirán en los próximos comicios las ilegalidades de otros tiempos. No se cometerán ya las coacciones, los engaños, las violencias, los fraudes que tanto falsearon otras elecciones: no quedará por lo menos sin castigo el que los cometa. Sin un profundo respeto a la ley sería la República un desengaño más para los pueblos; y los que componemos el Poder Ejecutivo no hemos de defraudarles, sin consentir que se les defraude la última esperanza.”

Circular del Ministerio de la Gobernación a todos los gobernadores de provincias del 14 de febrero de 1873. 




COMENTARIO
1.     Estamos ante un texto primario de carácter político, ya que se trata de una circular dirigida a todos los gobernadores de provincias, que serían pues los destinatarios del mismo. Personajes muy importantes en ese momento en España, ya que, dado el carácter centralizador del Estado liberal hasta entonces, eran los encargados de las fuerzas del orden, del control de los alcaldes, etc.  El autor del documento es el Ministerio de la Gobernación, posiblemente, este texto pertenezca más concretamente a Francisco Pi y Margall, un intelectual y político español que fue ministro de Gobernación y segundo presidente de la Primera República española. Este político español presentó una Constitución Republicana Federal ante las Cortes en julio de 1873, Constitución que, sin embargo, no fue aprobada.
2.     La finalidad perseguida por el autor con este texto es, ante la proclamación de la República el 11 de febrero de 1873, garantizar un clima estable basado en el orden, la libertad y la justicia, pero evitando, por supuesto, las posibles insurrecciones que puedan tener lugar por parte de partidos políticos, o de grupos de personas cuyas ideologías eran diferentes a la republicana. Por supuesto, su intención es también la de consolidar y prestigiar la República, tratando de convencer de que es éste el mejor método de gobierno y que debe, por ello, instaurarse correcta y pacíficamente. Reconoce la soberanía popular y el sufragio universal, y critica las frecuentes corruptelas presentes durante todo el período liberal.
3.     En cuanto a las circunstancias espacio-temporales, debemos señalar que el texto se encuentra escrito en el penúltimo año del sexenio revolucionario (1868-1874), concretamente tres días después de que Amadeo de Saboya, (monarca de España durante dos años en los que trató de instaurar una monarquía constitucional dirigida por una dinastía extranjera con gran popularidad debido a la unificación de Italia), presentara su renuncia al trono, siendo aceptada ésta por las Cortes. Amadeo abandonó España dando como consecuencia la sensación de país ingobernable y contrario a una monarquía democrática, puesto que existió una gran inestabilidad debido a la gran oposición que Amadeo recibió por parte de moderados, de la Iglesia, de la élite del dinero, así como por parte de los carlistas, los sectores republicanos, y los grupos populares. Esta amplia oposición al monarca tuvo lugar desde su llegada al trono y supuso numerosas dificultades a su reinado, por lo que hubo seis ministerios en los dos años que gobernó, e incluso intentaron asesinarle. Todo esto terminó por desembocar en la renuncia ya señalada del rey que cita el documento propuesto ("Vacante el trono por renuncia de D.Amadeo de Saboya,"); y que desembocará, asimismo, en la proclamación de la República por parte del Senado y el Congreso, considerados garantes de la Soberanía Nacional. Dicha aprobación fue, sin embargo, un fraude, porque la gran parte de la Cámara era monárquica y votaron la República únicamente como una manera de ganar tiempo para restablecer posteriormente a los Borbones.
4.     . Podemos hacer una división del texto en tres partes distintas. La primera correspondería a la primera frase, en la que se presenta la situación, citando la dimisión de Amadeo de Saboya y la proclamación posterior de la primera República. La segunda parte englobaría las dos siguientes líneas dónde se apela a la unión y al esfuerzo común para conseguir que las autoridades de cada provincia puedan mantener el orden y la fuerza de la ley y demostrar, además, a aquellos que consideraban la República inseparable de la anarquía que estaban equivocados. La tercera y última parte del documento sería el texto restante, donde se señalan las reformas y acciones que deben realizarse para evitar errores del pasado y no volver a defraudar al pueblo.
Pi i Margall destaca en este documento que el nuevo régimen no ha nacido fruto de una insurrección, sino de manera pacífica, “sin sangre, sin sacudimientos”. Gran contraste si analizamos el convulso siglo XIX español hasta el momento, en el que las guerras civiles, los pronunciamientos militares, las revueltas populares, etc., han sido una constante en nuestro devenir.
La República debe superar todos los vicios del pasado: debe asegurar el orden, respetándose las leyes; debe preservar las libertades y derechos de los ciudadanos, especialmente el de expresión y conciencia; reconocer el sufragio universal masculino, por lo que carece de justificación ningún tipo de insurrección al poder expresarse libremente todos los ciudadanos y estar representados  en las Cortes todas las tendencias políticas. Reconoce la soberanía popular, sin que la limite ninguna autoridad real. No se cometerán en lo sucesivo fraudes electorales tan comunes durante el régimen isabelino. En definitiva, la República supondrá el establecimiento de un auténtico régimen democrático en el que todos los ciudadanos estén representados independientemente  de su riqueza y de su ideología.

martes, 23 de octubre de 2012

COMENTARIO " VIVA ESPAÑA CON HONRA"


Proclama de los sublevados en Cádiz.

Españoles: la ciudad de Cádiz puesta en armas con toda su provincia (...) niega su obediencia al gobierno que reside en Madrid, segura de que es leal intérprete de los ciudadanos (...) y resuelta a no deponer las armas hasta que la Nación recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se cumpla. (...) Hollada la ley fundamental (...), corrompido el sufragio por la amenaza y el soborno, (...) muerto el Municipio; pasto la Administración y la Hacienda de la inmoralidad; tiranizada la enseñanza; muda la prensa (...). Tal es la España de hoy. Españoles, ¿quién la aborrece tanto que no se atreva a exclamar: «Así ha de ser siempre»? (...) Queremos que una legalidad común por todos creada tenga implícito y constante el respeto de todos. (...) Queremos que un Gobierno provisional que represente todas las fuerzas vivas del país asegure el orden, en tanto que el sufragio universal echa los cimientos de nuestra regeneración social y política. Contamos para realizar nuestro inquebrantable propósito con el concurso de todos los liberales, unánimes y compactos ante el común peligro; con el apoyo de las clases acomodadas, que no querrán que el fruto de sus sudores siga enriqueciendo la interminable serie de agiotistas y favoritos; con los amantes del orden, si quieren ver lo establecido sobre las firmísimas bases de la moralidad y del derecho; con los ardientes partidarios de las libertades individuales, cuyas aspiraciones pondremos bajo el amparo de la ley; con el apoyo de los ministros del altar, interesados antes que nadie en cegar en su origen las fuentes del vicio y del ejemplo; con el pueblo todo y con la aprobación, en fin, de la Europa entera, pues no es posible que en el consejo de las naciones se haya decretado ni decrete que España ha de vivir envilecida. (...) Españoles: acudid todos a las armas, único medio de economizar la efusión de sangre (...), no con el impulso del encono, siempre funesto, no con la furia de la ira, sino con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada. ¡Viva España con honra!
                                                      Cádiz, 19 de septiembre de 1868


Lo firman:  Juan Prim, Francisco Serrano y Juan Topete, Ramón Nouvillas, Rafael Primo de Rivera, Domingo Dulce, Antonio Caballero de Rodas. 


COMENTARIO


1.    Se trata de una fuente primaria, es un  texto de naturaleza política, una proclama con la intención decimonónica de los pronunciamientos. Antecede al golpe que inicia la Revolución de 1868, conocida como “La Gloriosa”, que dará fin al reinado de Isabel II en España. Será conocido el texto como ¡Viva España con honra!
El lugar y la fecha nos vienen indicados en el texto: Cádiz, 19 de septiembre de 1868, así como los autores del mismo (el colectivo de generales pronunciados), Entre los militares firmantes de la proclama nos encontramos con el general Prim, con Serrano y el almirante Topete, todos ellos destacados protagonistas de la “Gloriosa”. El inspirador y figura más destacada es el general Prim, participó en la guerra carlista y en la represión de Barcelona contra Espartero en 1843. Participó en la guerra de Marruecos. Presidente del gobierno durante la regencia de Serrano, fue el encargado de buscar un nuevo rey para España en la persona de Amadeo de Saboya.

Francisco Serrano, participó en la guerra carlista. Se unió al pronunciamiento de Espartero en 1840, aunque luego pasó a los moderados. Fue amante de la reina Isabel, participó en el Manifiesto de Manzanares y pasó a la Unión Liberal. Fue jefe del gobierno provisional y luego regente tras la revolución de 1868. Durante la República participó en la conspiración que acabó con ella.

Se trata de un texto público, destinado a la difusión general para dar a conocer los motivos e intenciones del pronunciamiento.


2.   La idea fundamental es derrocar a la reina Isabel II, explícitamente marcado en el texto: “(...) niega su obediencia al gobierno que reside en Madrid (...)”. Además, se pretende convocar Cortes  constituyentes por sufragio universal para decidir el futuro.

Como ideas secundarias, serían las que explican las razones por las que se han sublevado, es decir, la violación de la Constitución de 1845, el no cumplimiento del sistema electoral por la falsificación electoral,  la falta de autonomía de los municipios, la corrupción administrativa, la falta de libertades, la tiranía en la enseñanza, la inmoralidad de la corte. Tras esta exposición se muestran los objetivos de la sublevación, para acabar con la corruptela a través de un gobierno provisional democrático elegido por sufragio universal y con libertades reales.
Además, se sienten representantes de todos los ciudadanos españoles y esperan que éstos los respalden en la lucha. Buscan que acudan  todos a las armas por el lema “Viva España con honra”.

3.    Los últimos años del reinado de Isabel II se viven en un clima de varias crisis que, finalmente provocan la caída de la monarquía.
Crisis económica.
Los años sesenta europeos son críticos (1866, crisis generalizada), pero en España se añade la secular tradición agraria, que frenaba el cambio. Una serie de malas cosechas obligaron a reducir las exportaciones y originaron la carestía de los alimentos y la hambruna. A esta crisis de subsistencia se unió la crisis en la industria textil, por la falta de algodón originada por la Guerra de Secesión de Estados Unidos; y en los ferrocarriles, que derivó en quiebras de sociedades y la crisis en el sector financiero, que repercutiría en una mala situación de la Hacienda Pública, que como solución parcial, incrementaría la presión fiscal. Todo ello acabó generando un profundo malestar general, que lleva a una crisis social en todos los estamentos.
Crisis política.
Basada en un régimen isabelino anclado en la Constitución de 1845, que no extendía la participación política ni la representatividad nacional; se añadía el apoyo de la reina a los moderados ,carentes ya de una política positiva y moderna. Esta actitud de la reina provocó el enfrentamiento de gran parte de los partidos políticos de la oposición (progresistas y demócratas). A estas causas se unieron otras como la desaparición de las principales figuras de los políticos moderados y unionistas, O'Donnell y Narváez, que habían apoyado a la reina.
La sucesión de acontecimientos: pronunciamiento de Prim en Villarejo (1866), el levantamiento de los sargentos del cuartel de S. Gil (1866), levantamientos de agosto de 1868 en los Pirineos, Barcelona, Valencia y Aranjuez.
La alianza entre los progresistas y los demócratas contra el régimen tras la firma del Pacto de Ostende en agosto de 1866, a la que se unirían más tarde los unionistas.

Con este caldo de cultivo, en septiembre de 1868 se sublevan en Cádiz los firmantes en Ostende e inician el periodo denominado Sexenio Democrático o Revolucionario, que culminó con la caída de Isabel II y con el gobierno provisional de Prim y Serrano, que tras valorar distintos candidatos eligieron como monarca a Amadeo de Saboya, el cual apenas pudo mantenerse dos años en el poder.